En Español - Cuatro Domingo de Adviento

Fourth Sunday of Advent

Publish date: Sunday, December 22, 2019

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The time of fulfillment approaches, indeed, it is already here as the redeemer dwells beneath the heart of Mary. The Shepherd of Israel has harkened to the prayers of his people and has sent a Savior. The process of redemption has begun.

Not from Jerusalem, but from the hill country village of Bethlehem, the Savior will come forth. From the hometown of David, where he was called to kingship by Samuel, the Messiah, will come. What could be more appropriate?

We are reminded that the perfect sacrifice, to which the Messiah is called, is to do the will of the Father. This foreshadows a New Covenant, not marked by the ineffective “sacrifices and offerings, holocausts and sin offerings” of the Old Covenant, but by obedience to God’s will.

Mary, whose “fiat” is a perfect submission to God’s will, reaches out to her aged and pregnant cousin Elizabeth, hurrying to her side. She becomes the first evangelist, carrying the Word to another. Elizabeth’s words of greeting, joined to those of Gabriel, will forever enshrine the event in the beloved Hail Mary.

John the Baptist leaps in Elizabeth’s womb in recognition of the Savior and the two mothers-to-be praise God that the time of fulfillment is at hand.

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Source: bishopkevinfarrell.org


Español

Cuatro Domingo de Adviento

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Se acerca el tiempo del cumplimiento de las promesas, de hecho, ya está aquí ya que el redentor habita en el corazón de María. El Pastor de Israel ha escuchado las oraciones de su pueblo y ha enviado un Salvador. El proceso de la redención ha comenzado.

El Salvador llegará no de Jerusalén, sino de una aldea en las montañas de Belén. El Mesías vendrá de la ciudad natal de David donde fue ungido por Samuel. ¿Qué lugar podría ser más apropiado?

Se nos recuerda que el sacrificio perfecto, al que es llamado el Mesías, es hacer la voluntad del Padre. Esto prefigura una Nueva Alianza que no estará marcada por los ineficaces “sacrificios y ofrendas, holocaustos y sacrificios por el pecado” de la Antigua Alianza, sino por la obediencia a la voluntad de Dios.

María, cuyo “fiat” muestra una perfecta obediencia a la voluntad de Dios, llega presurosa hasta su prima Isabel, embarazada a una edad avanzada. Ella se convierte en el primera evangelista, llevando la Palabra a otros. Las palabras del saludo de Isabel, unidas a las del Arcángel Gabriel, preservarán para siempre el evento en el amado Ave María.

Juan el Bautista salta en el vientre de Isabel porque ha reconocido al Salvador y las dos futuras madres alaban a Dios porque ya está acerca el tiempo en el que se cumplirán las promesas.

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Fuente: bishopkevinfarrell.org

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