En Español - Tercer Domingo de Adviento

Third Sunday of Advent

Publish date: Sunday, December 15, 2019

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Pierre Teilhard de Chardin wrote that joy is the infallible sign of the presence of God; perhaps that is why the Church sets aside two Sundays a year as Joyful Sundays. This Sunday, the Third Sunday of Advent is one of them; the other is the Fourth Sunday of Lent.

Joy permeates the Sacred Scriptures as the Sunday readings proclaim: “Cry out with joy and gladness” (Isaiah); “Shout for joy, O daughter Zion” (Zephaniah); “Rejoice in the Lord always” (Paul); and “The Spirit of the Lord is upon me.” (Luke)

Joy is more than pleasure, which is experienced physically. It is more than happiness, which is more cerebral. Joy is of the Spirit — it is one of the Fruits of the Spirit. (Galatians 5:22-23) Pope Francis writes, “The joy of the Gospel fills the hearts and lives of all who encounter Jesus.” (EG 1)

Conversely, “whenever our interior life becomes caught up in its own interests and concerns, there is no longer room for others, no place for the poor. God’s voice is no longer heard, the quiet joy of his love is no longer felt and the desire to do good fades.” (EG 2)

The Holy Father has said that joy is the Christian’s ID card and that a person without joy is not a true believer.

Rejoice in the Lord always, again I say rejoice!

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Source: bishopkevinfarrell.org


Español

Tercer Domingo de Adviento

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Pierre Teilhard de Chardin escribió que la alegría es el signo infalible de la presencia de Dios; tal vez ese es el motivo por el que la Iglesia designa dos domingos al año como Domingos de Júbilo. El próximo domingo,Tercer Domingo de Adviento, es uno de ellos; el otro es el Cuarto Domingo de Cuaresma.

La alegría impregna las Sagradas Escrituras tal como lo proclaman las lecturas del domingo: “Griten jubilosos, habitantes de Sión” (Is 12,6); “Canta, hija de Sión, da gritos de júbilo, Israel” (Sof 3,14); ” Alégrense siempre en el Señor” (Fil 4,4); y “El Espíritu del Señor está sobre mí” (Lc 4,18).

La alegría es más que placer, que se experimenta físicamente. Es más que felicidad, la cual es más cerebral. La alegría es del Espíritu, es uno de los frutos del espíritu (Gal 5,22-23). El Papa Francisco escribe, “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” (EG1).

Por el contrario, “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien” (EG 2).

El Santo Padre ha dicho que la alegría es la tarjeta de identificación de los Cristianos y que una persona sin alegría no es un verdadero creyente.

¡Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense!

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Fuente: bishopkevinfarrell.org

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