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Noticias de la Diócesis 12.24.2019


Cuatro Domingo de Adviento

Se acerca el tiempo del cumplimiento de las promesas, de hecho, ya está aquí ya que el redentor habita en el corazón de María. El Pastor de Israel ha escuchado las oraciones de su pueblo y ha enviado un Salvador. El proceso de la redención ha comenzado.

El Salvador llegará no de Jerusalén, sino de una aldea en las montañas de Belén. El Mesías vendrá de la ciudad natal de David donde fue ungido por Samuel. ¿Qué lugar podría ser más apropiado?

Se nos recuerda que el sacrificio perfecto, al que es llamado el Mesías, es hacer la voluntad del Padre. Esto prefigura una Nueva Alianza que no estará marcada por los ineficaces “sacrificios y ofrendas, holocaustos y sacrificios por el pecado” de la Antigua Alianza, sino por la obediencia a la voluntad de Dios.

María, cuyo “fiat” muestra una perfecta obediencia a la voluntad de Dios, llega presurosa hasta su prima Isabel, embarazada a una edad avanzada. Ella se convierte en el primera evangelista, llevando la Palabra a otros. Las palabras del saludo de Isabel, unidas a las del Arcángel Gabriel, preservarán para siempre el evento en el amado Ave María.

Juan el Bautista salta en el vientre de Isabel porque ha reconocido al Salvador y las dos futuras madres alaban a Dios porque ya está acerca el tiempo en el que se cumplirán las promesas.

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Fuente: bishopkevinfarrell.org