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Conmemoración de los Fieles Difuntos (Día de los Muertos) – 2 de Noviembre

11/2/2016

Por Obispo Robert D. Gruss
Obispo de Rapid City

Ayer, Día de todos los Santos, conmemoramos a los hombres y mujeres que nos han dado un ejemplo de virtudes heroicas y nos dan un ejemplo claro de lo que es la santidad, recordándonos que todos podemos alcanzarla.

Y hoy conmemoramos a todos los fieles difuntos, los "que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz" (Plegaria Eucarística I). Es muy importante que veamos a la muerte y al más allá a la luz de la Revelación, lo que nos ha sido revelado en Cristo Jesús.

A lo largo de los años he estado en numerosos cementerios en distintos lugares. Mientras me encuentro ahí, al ver las tumbas de los seres queridos de las personas, me pongo a pensar ¿Cómo fue la fe de esas personas? ¿Cómo se acercan a su propia muerte? Me pregunto si ellos creían en el poder de la muerte y resurrección de Cristo. Definitivamente, es probable que muchos lo hayan hecho. Sin embargo, como sacerdote también he sepultado a muchas personas y me he hecho la misma pregunta en base a lo que miembros de la familia han compartido conmigo.

En el mundo actual, muchas personas temen a la muerte. Como seres humanos, tenemos un miedo natural a la muerte y nos rebelamos contra su aparente finalidad. Cuántas veces he oído decir a alguien que tiene que sufrir alguna dolencia, "es mejor que la alternativa". Lo que significa que es mejor que morir. A menudo les contesto, " ¿De verdad?"

Muchas veces las personas no comparten su vida de fe con otros. Es algo personal y privado. Así que no sabemos realmente lo que creen con respecto a la muerte o aún más específicamente, a su propia muerte. Pero si todo el objetivo de la vida es prepararnos para entrar a la eternidad con el Padre que nos ha creado por amor, ¿por qué si decimos ser personas de fe no anticipamos nuestra propia muerte llenos de ilusión? Hoy nos encontramos reunidos para orar por los difuntos, con la esperanza de que ellos ya no se aferran a nada de este mundo... que pueden entregar todo y dejar que Dios complete su viaje de regreso a Él... que ahora pueden ver claramente para lo que Dios los ha creado. Venimos a celebrar con ellos y por ellos, la verdad del misterio Pascual... Jesús es EL CAMINO, LA VERDAD y L A VIDA... y sabemos que "nada podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús".

Este amor de Dios en Cristo Jesús fue mostrado en la Cruz. Tú y yo, todos nosotros, hemos sido bautizados en su muerte y hemos recibieron la promesa de vida eterna. Tenemos un lugar, eterno en el cielo. "Nosotros sabemos, en efecto, que si esta tienda de campaña –nuestra morada terrenal– es destruida, tenemos una casa permanente en el cielo, no construida por el hombre, sino por Dios", escribió San Pablo a los Corintios. Ésta es la causa de nuestra esperanza y de la alegría tan especial que sentimos este día.

El Papa San Juan Pablo II lo puso en una maravillosamente perspectiva: "Si conoces el Amor eterno que te ha creado, sabes también que, dentro de ti, hay un alma inmortal. Existen varias estaciones en la vida; si acaso sientes que llega el invierno, quiero que sepas que esta no puede ser la última estación, porque la última será la primavera: la primavera de la resurrección. La totalidad de tu vida se extiende infinitamente más allá de sus fronteras terrenas: el cielo te espera".

La promesa de Jesús nos ha traído hasta aquí el día de hoy para que oremos por nuestros amados difuntos porque estamos unidos unos a otros como miembros del Cuerpo de Cristo. Nuestra esperanza Cristiana nunca es sólo para nosotros mismos, algo meramente individual, es también una esperanza para otros.

Oremos para que "en Cristo, brille la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, a quienes la certeza de morir nos entristece, nos consuele la promesa de la futura inmortalidad, y para que los siervos de Dios que han muerto sean recibidos en la gloria con tu Hijo Jesucristo, a quien nos unimos en este gran sacramento de su amor”. Amen.

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Extraído de Homily for the Commemoration of All the Faithful Departed (All Souls), Excelentísimo Robert D. Gruss, Obispo de la Diócesis de Rapid City, South Dakota

Crédito Fotografico: Fr. Lawrence Lew on Flickr