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Novena en honor al Espíritu Santo

5/27/2014

En la Diócesis Católica de Dallas, la Solemnidad de la Ascensión ha sido transferida al Domingo 1ero de Junio. Los días después de la Ascensión hasta la Vigilia de Pentecostés (el sábado antes de la solemnidad de Pentecostés) es un tiempo de preparación para la venida del Espíritu Santo. Durante estos días de preparación y anticipación, frecuentemente escuchamos cantar el himno  Veni, Creator Spiritus durante las Misas.

La novena en honor al Espíritu Santo es la más antigua de todas las novenas conocidas (o nueve días de oración), ya que bajo el mandato del Nuestro Señor, los Apóstoles permanecieron en Jerusalén en espera del momento en el que ellos serían "revestidos con la fuerza que viene de lo alto" (Lucas 24:49). Después de la Ascensión del Señor, los apóstoles "volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios" (Lucas 24:52-53).

La Novena debe comenzar nueve días antes de la Vigilia de Pentecostés. Este año, la fecha es el viernes, 30 de mayo. Les pido que vean las oraciones de la novena en la parte inferior, o que impriman y compartan el documento PDF en el que se encuentran las oraciones.

 


  

Novena en honor al Espíritu Santo

La novena comienza el día después de la Solemnidad de la Ascensión, el viernes de la 6a Semana de Pascua, aun cuando la Solemnidad de la Ascensión sea transferida al 7mo. Domingo de Pascua.

En la Diócesis Católica de Dallas, la Solemnidad de la Ascensión ha sido transferida al Domingo 1ero de Junio. Los días después de la Ascensión hasta la Vigilia de Pentecostés (el sábado antes de la solemnidad de Pentecostés) es un tiempo de preparación para la venida del Espíritu Santo. Durante estos días de preparación y anticipación, frecuentemente escuchamos cantar el himno  Veni, Creator Spiritus durante las Misas.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Se reza diariamente durante la novena

De rodillas, y ante la gran multitud de testigos celestiales te ofrezco, mi ser, mi alma y mi cuerpo, a ti, Eterno Espíritu de Dios. Adoro el brillo de tu pureza, la inequívoca precisión de tu justicia, y el poder de tu amor. Tú eres el poder y la luz de mi alma. En ti yo vivo, me muevo y soy. Deseo nunca entristecerte con mi infidelidad a la gracia y ruego con todo mi corazón apartarme del mas mínimo pecado en contra tuya. Resguarda misericordiosamente mi más íntimos pensamientos y concédeme que siempre pueda contemplar tu luz, escuchar tu voz, y seguir tu gentil inspiración. Yo me aferro a ti y me entrego a ti y te pido, por tu compasión, que me protejas en mi debilidad. Sosteniendo los pies traspasados de Jesús, contemplando sus cinco heridas,  confiando en su Preciosa Sangre y adorando su costado abierto y su corazón herido, te imploro, adorable Espíritu, amparo en mi debilidad, mantenme en tu gracia para que nunca peque en contra tuya. Dame la gracia, Oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, de decirte en todo momento y lugar, "¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!" Amén.

ORACIÓN POR LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO
Se reza diariamente durante la novena

Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y Discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y tu amor. Concédeme el Espíritu de Sabiduría para que yo pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo las cosas que son eternas, el Espíritu de Entendimiento para que ilumine mi mente con la luz de tu verdad divina, el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro de agradar a Dios y ganar el Cielo, el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y pueda enfrentar con valentia todos los obstáculos que se opongan a mi salvación, el Espíritu de Conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfecta ciencia de los Santos, el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable, y el Espíritu de Temor de Dios para llenarme de reverencia amorosa hacia Dios y sienta temor desagradarle en alguna forma. Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y fortaleceme con tu Espíritu en todas las cosas. Amén.

 


 

PRIMER DÍA (Viernes despues de la Ascensión o Viernes de la 6a. Semana de Pascua)

¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz! Desde tu clara altura celestial, ¡danos tu puro radiante esplendor!

El Espíritu Santo

Sólo una cosa es importante - la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, la debilidad y la indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurar nuestra salvación debemos invocar al Espíritu Divino diariamente, porque “el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Pues nosotros no sabemos orar cómo deberíamos. Sin embargo, el Espíritu intercede por nosotros” (Rom 8:26).

Oración

Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor de Dios. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

SEGUNDO DÍA (Sábado de la 6a. Semana de Pascua)

Ven, Padre de los pobres. Ven, tesoro que perdura. ¡Ven, Luz de todo lo que vive!

El Don del Temor de Dios

El don del Santo Temor de Dios nos llena de un respeto soberano por Dios, y nos hace que no temamos nada excepto ofenderlo con el pecado. Es un temor que eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y sumisión filial a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que de algún modo podrían separarnos de Dios. "Los que temen al Señor tienen el corazón bien dispuesto y se humillan delante de él" (Sir 2,17).

Oración

Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro por siempre, ayúdame a evitar todas las cosas que te puedan ofender y hazme digno de aparecer ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

TERCER DÍA (7mo. Domingo de Pascua/traslado de la Ascensión)

Tú, el mejor de los consoladores, visita el pecho turbado y concede la gracia de la paz sosegada.

El Don de Piedad

El don de Piedad suscita en nuestros corazones una afección filial por Dios como nuestro amantísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y respetar a personas y cosas consagradas a Él, así como aquellos que están envestidas con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gobernantes. El, lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión como deber abrumador sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay labor.

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma en posesión mi corazón. Enciende en mi tal amor por Dios para que encuentre satisfacción solo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

CUARTO DÍA (Lunes, 7ma. Semana de Pascua)

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.

El Don de Fortaleza

Por el don de Fortaleza el alma es fortalecida ante el miedo natural y respaldada hasta el fin en el desempeño del deber. La fortaleza le imparte a la voluntad el impulso y energía que la mueve a llevar a cabo sin duda, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio aún de la tribulación de toda la vida. "El que persevere hasta el fin, se salvará" (Mt 24,13).

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Fortaleza, levanta mi alma en tiempos de dificultad y adversidad, protege mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea vencido o separado de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

QUINTO DÍA (Martes, 7ma. Semana de Pascua)

¡Luz inmortal! ¡Luz Divina! ¡Visita estos corazones Tuyos y llena nuestro más íntimo ser!

El Don del Conocimiento

El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor - en relación a Dios. El conocimiento desenmascara la pretensión de las creaturas, revela su vacío y señala su verdadero propósito como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada circunstancia de la vida. Guiados por su luz, damos prioridad a las cosas que la tienen y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo. “El conocimiento es fuente de vida para aquél que lo posee” (Prov 16:22).

Oración

Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que pueda darme cuenta de su vanidad y sepa usarlas sólo para tu gloria y mi propia salvación, mirando siempre por encima de ellas hacia Ti y tu recompensa eterna. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

SEXTO DÍA (Miércoles, 7ma. Semana de Pascua) 

Si alejas Tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo bueno en él se volverá inmoral.

El Don del Entendimiento  

El Entendimiento, como don del Espíritu Santo, nos ayuda a entender el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos, pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a deleitarlas. Nos permite penetrar el significado interno de las verdades reveladas y, a través de ellas, despertarnos a una vida nueva. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva, a cambio nos inspira un modo de vida que lleva un elocuente testimonio de la fe que hay en nosotros. Comenzamos a " comportarnos de una manera digna del Señor, agradándolo en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y progresando en el conocimiento de Dios" (Col 1:10).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, ilumina nuestras mentes, para que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y podamos merecer al fin ver la luz eterna en Tu Luz, y en la luz de la gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo.
Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

 SÉPTIMO DÍA (Jueves, 7ma. Semana de Pascua) 

Sana nuestras heridas - renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa.

El Don de Consejo

El don de Consejo llena el alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole juzgar pronta y correctamente lo que debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios que proporcionan el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el curso de nuestros deberes diarios como padres, maestros, servidores públicos y ciudadanos Cristianos. El Consejo es sentido común sobrenatural, un tesoro invaluable en la búsqueda de salvación. “Y por encima de todo ruego al Altísimo, para que dirija tus pasos en la verdad.” (Sir 37:15).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón hacia lo que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandatos a la meta de la vida eterna que tanto anhelo. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

OCTAVO DÍA (Viernes, 7ma. Semana de Pascua) 

Doblega la voluntad y el corazón obstinado, funde lo congelado, calienta lo helado. ¡Guía los pasos que se han desviado!

El Don de Sabiduría

Representando todos los otros dones, al igual que la caridad abraza todas las otras virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está escrito: “Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable” (Sab 7,11). Es el don de la Sabiduría el que fortalece nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la práctica de la virtud en el máximo nivel. La Sabiduría ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, ya que la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque mi yugo es suave y mi carga liviana” (Mt 11; 29-30).

Oración

Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas del cielo, su grandiosidad, poder y belleza extremos. Enséñame a amarlos sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a alcanzarlos y a poseerlas para siempre. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.

NOVENO DÍA (Sábado, 7ma. Semana de Pascua) 

Tú, en quienes incesantemente Te confiesan y Te adoran, desciende en tus siete dones. Dales consuelo en la muerte. Dales vida Contigo en las alturas. Dales el gozo sin fin. Amén.

Los Frutos del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la inspiración divina. A medida que crecemos en el conocimiento y el amor de Dios, bajo la dirección del Santo Espíritu, nuestro servicio se torna más sincero y generoso y la práctica de las virtudes más perfecta. Tales actos de virtudes dejan el corazón lleno de alegría y consuelo y son conocidos como Frutos del Espíritu Santo. Estos frutos, a su vez, hacen más activa la práctica de las virtudes y se vuelven un poderoso incentivo para realizar esfuerzos aún mayores al servicio de Dios, para servir a Quien ha de reinar.

Oración

Ven, Oh Divino Espíritu, llena mi corazón con tus frutos celestiales, tu caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, a través de la continua sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido Contigo, en el amor del Padre y del Hijo. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, UNA VEZ. Gloria, SIETE VECES.
Acto de Consagración, Oración por los Siete Dones.