Background Image

7/1/2014


Papa: La vocación se busca como un niño, sostenidos de la mano de nuestra Madre María y nuestra Madre Iglesia

Para cada uno de nosotros, el Señor quiso una vocación, ese lugar donde Él desea que pasemos nuestra vida. Pero hace falta buscarlo, encontrarlo, y después, continuar, seguir hacia delante…"

(ACI/EWTN Noticias) La tarde del sábado, el Papa Francisco se encontró, ante la réplica de la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes en los Jardines del Vaticano, con un grupo de jóvenes a quienes dio algunas pautas para el discernimiento de su vocación espiritual, y les aseguró que sin la Virgen María y sin la Iglesia un cristiano está huérfano.

La reunión con el Papa en la Vigilia de la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo es una tradición que inició el Papa Benedicto XVI y que ha sido continuada por el Papa Francisco

El Santo Padre indicó a los jóvenes que la vocación se busca como un niño, sostenidos de la mano de nuestra madre, la Virgen María.

“Para hacer el ‘test’ de una vocación cristiana correcta, hace falta preguntarse: ‘¿Cómo está mi relación con estas dos Madres que tengo?’, con la Madre Iglesia y con la Madre María”.

“Esto no es un pensamiento piadoso, no, es teología pura. Esto es teología. ¿Cómo va mi relación con la Iglesia, con mi Madre Iglesia, con la Santa Madre Iglesia jerárquica? ¿Y cómo está mi relación con la Virgen, que es mi Madre?”, cuestionó.

Francisco confesó, “cuando un Cristiano me dice que no ama a la Virgen, que no le sale el buscar a la Virgen, rezarle, me entristece”.

“Recuerdo una vez, hace casi 40 años, cuando estaba en Bélgica en un congreso, había un matrimonio de catequistas, los dos profesores universitarios, con hijos, una hermosa familia, hablaban bellamente de Jesucristo. Llegados a cierto punto, les dije: ‘¿Y la devoción a la Virgen?’”.

A esto, recordó, ellos contestaron, “nosotros ya hemos superado esa etapa. Conocemos tanto a Jesucristo que no necesitamos a la Virgen.”

“Y lo que me vino a la mente y al corazón fue, "Pero… ¡Pobres huérfanos!,” dijo Francisco.

El Santo Padre subrayó que “un cristiano sin la Virgen está huérfano. También un cristiano sin Iglesia es un huérfano. Un cristiano necesita de estas dos mujeres, dos mujeres madres, dos mujeres vírgenes: La Iglesia y la Madre de Dios”.

La Virgen María, remarcó, “nos acompaña siempre”, así como acompañó a su Hijo en su camino vocacional, “que fue tan duro, tan doloroso”.

El Papa también analizó la cultura actual, que sume a muchos jóvenes a vivir en la provisionalidad. “Esto sí, pero solo por un tiempo, y para otro tiempo… ¿Te casas? Sí, sí, pero hasta que el amor dure, después cada uno de vuelta a su casa otra vez…,” lamentó.

“El sentido de lo definitivo es importante para nosotros porque estamos viviendo una cultura de lo provisional… Me explicaba un Obispo que un trabajador joven le dijo, 'Yo quisiera ser sacerdote, pero solo por diez años.’ Es así, lo provisional. Tenemos miedo de lo definitive.”

El Santo Padre señaló que “para elegir una vocación, cualquiera, también la vocación ‘de estado,’ el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio, se debe elegir con una prospectiva de lo definitivo. Y a esto se opone la cultura de lo provisional. Es una parte de la cultura que a nosotros nos toca vivir en estos días, pero tenemos que vivirla y ganarla”.

“Bueno, también sobre este aspecto del definitivo, ¡creo que el que más tiene seguro su camino definitivo es el Papa! Porque el Papa… ¿Dónde terminará el Papa? Allá, en aquella tumba ¿no?”

Al finalizar, Francisco invitó a los jóvenes a cantar la ‘Salve Regina’. “¿La saben cantar? ¿Cantamos la Salve Regina a la Virgen unidos? ¡Vamos!”.

Luego el Santo Padre dio la bendición a los jóvenes y a sus familias y les pidió, como acostumbra, que rezaran por él.

“No dejen nunca a la Madre de Dios y no caminen solos. Les deseo un buen camino de discernimiento. Para cada uno de nosotros, el Señor quiso una vocación, ese lugar donde Él quiere que nosotros pasemos nuestra vida. Pero hace falta buscarlo, encontrarlo, y después, continuar, caminar hacia delante… Muchas gracias y ¡buen camino!”, concluyó