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8/6/2014


Fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor

La Transfiguración ofrece, a los creyentes, una importante oportunidad de ver a Cristo como "la luz del mundo" y de experimentar el tipo de conversión que la Biblia describe frecuentemente como surgir de la oscuridad hacia la luz.

La Transfiguración ofrece, a los creyentes, una importante oportunidad de ver a Cristo como "la luz del mundo" y de experimentar el tipo de conversión que la Biblia describe frecuentemente como surgir de la oscuridad hacia la luz.

En el capítulo 17 del Evangelio de San Mateo, Jesús conduce a Pedro, Santiago y Juan a la montaña donde Cristo es transfigurado frente a ellos. El Evangelio nos narra como "Su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz."

El Papa Emérito Benedicto XVI nos ha compartido numerosas reflexiones acerca del misterio de la Transfiguración. Benedicto nos dice que la Transfiguración muestra a Cristo como "la plena manifestación de la luz de Dios." La luz que emana de Cristo en la Transfiguración y después de su resurrección, surge triunfante sobre "el poder de las tinieblas del mal." "¡En nuestro tiempo, necesitamos emerger urgentemente de la oscuridad del mal, y experimentar la alegría de los hijos de la luz!"

Para explicar la gloria de Cristo al ser transfigurado, Benedicto XVI nos dice: "Según los sentidos, la luz del sol es la luz más intensa conocida en la naturaleza, pero según el espíritu, los discípulos vieron por un breve periodo de tiempo un brillo más intenso: el de la gloria divina de Jesús, que ilumina toda la historia de la salvación."

En el Monte Tabor, Cristo "reveló el esplendor de Su divinidad a sus discípulos, dándoles la certeza que, a través del sufrimiento y la Cruz podemos obtener la resurrección. Siempre debemos percibir Su presencia, Su gloria y Su divinidad en la vida de la Iglesia, en contemplación y en los acontecimientos cotidianos."

En la Transfiguración, como en el bautismo, oímos la voz del Padre Celestial, "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo." La presencia de Moisés y Elías, representando la Ley y los Profetas de la Antigua Alianza, es de gran importancia: toda la historia de la Alianza se centra en él, el Cristo, quien logra un nuevo "éxodo", no a la Tierra Prometida como en el tiempo de Moisés, sino al Cielo.

Fuentes: