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The Solemnity of the Assumption of the Blessed Virgin Mary

Publish date: Friday, August 14, 2015
En Español

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by Fr. Larry Rice

On November 1, 1950, Pope Pius XII declared the Assumption of the Blessed Virgin Mary, which the Church celebrates every year on August 15. Simply put, the dogma of the Assumption states that at the end of her life, the Blessed Virgin Mary was taken, body and soul, into Heaven.

While this event isn’t reflected in Sacred Scripture, it is clearly part of the Church’s earliest observance.

In the sixth century, St. John Damascene wrote in one of his sermons, “Your sacred and happy soul, as nature will have it, was separated in death from your most blessed and immaculate body, and although the body was duly interred, it did not remain in the state of death, neither was it dissolved by decay; your most pure and sinless body was not left on earth, but you were transferred to your heavenly throne.”

Theologically speaking, death is often understood to be a consequence of original sin. Since Mary was conceived without Original Sin, some theologians have wondered if Mary died or if perhaps she was taken into Heaven without experiencing death. The Catechism of the Catholic Church doesn’t answer this question but simply states, “The most blessed Virgin Mary, when the course of her earthly life was completed, was taken up body and soul into the glory of heaven” (no. 974).

The Solemnity of the Assumption reminds us of the unique role that Mary served in the process of our salvation. Although she was without sin, we have the possibility of receiving God’s forgiveness for our sins through Christ. Her entry into Heaven prefigures our own hope of experiencing the same eternal life.

Ordinarily, the celebration of the Solemnity of the Assumption of the Blessed Virgin Mary is a holy day of obligation for Catholics, but when it falls on a Saturday or a Monday, that obligation to attend Mass is lifted.

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Fr. Rice is Vocations Director  for the Paulist Fathers.

Copyright © 2015, United States Conference of Catholic Bishops, Washington DC. All rights reserved. Used with permission.


Español

La Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María

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por el Padre Larry Rice

El 1ero. de noviembre de 1950, el Papa Pio XII declaró la Asunción de la Santísima Virgen María, que la Iglesia celebra cada año el 15 de agosto. En pocas palabras, el dogma de la Asunción nos dice que al final de su vida, la Santísima Virgen María fue llevada al cielo en cuerpo y alma.

Aun cuando este evento no se encuentra en las Sagradas Escrituras, es claramente parte de las practicas iniciales de la Iglesia.

En el siglo VI, San Juan Damasceno escribió en uno de sus sermones, "Tu alma santísima y bienaventurada, según lo que está reservado a nuestra naturaleza, se separa de tu cuerpo santo e inmaculado, tu cuerpo no reside en la muerte, y no sufre corrupción. Aquella en la que el alumbramiento ha guardado intacta su virginidad, cuando abandona la vida, su cuerpo es conservado, y lejos de desaparecer se convierte en un tabernáculo más puro y más divino sobre el que la muerte no ejerce ya poder, y que subsiste por los siglos de los siglos. Tu más puro e inmaculado cuerpo no se quedó en la tierra sino que fuiste elevada a un tabernáculo más alto y más precioso… al mismo cielo.”

Teológicamente, la muerte se entiende como una consecuencia del pecado original. Ya que María fue concebida sin Pecado Original, algunos teólogos se han preguntado si María murió o si fue llevada al Cielo sin experimentar la muerte. El Catecismo de la Iglesia Católica no contesta esta pregunta, sino que sencillamente nos dice, "La Santísima Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo" (no. 974).

La Solemnidad de la Asunción nos recuerda el singular papel que María desempeñó en nuestra salvación. Aunque ella no tenía pecado, nosotros tenemos la posibilidad de recibir el perdón de Dios por nuestros pecados por medio de Cristo. Su entrada al Cielo prefigura nuestra propia esperanza de experimentar la misma vida eterna.

Normalmente, la celebración de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María es un día santo de obligación para los Católicos. Sin embargo, cuando cae en sábado o lunes, la obligación de asistir a Misa es suprimida.

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El Padre Rice es el Director de Vocaciones de los Padres Paulinos.

Copyright © 2015, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Washington DC. Derechos reservados. Usada con permiso.


 

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