Background Image

FULL News release Details

Saving souls by being merry this Christmas

Publish date: Tuesday, December 22, 2015
En Español

--

As Christmas draws near, many of us welcome the season with great joy. This festive time affords an outpouring of great mirth—the reuniting with friends and relatives, the pleasant nostalgia of past Christmastimes, the giving and receiving of gifts, baked treats and warm affection.

However, such feelings of joy can be dampened by the laundry list of to-dos before the big day, and the unrelenting stress and busyness can snuff out the holiday cheer. We can get caught up in the many distractions of the Yuletide season, and amidst the sound of Christmas carols and the smell of gingerbread, fail to image the joy of the season to the world. Not to mention, there are many others who face the season with dread. It’s well known that the Holidays can be a particularly difficult time for people. Such joyous occasions can point instead to their stark absence in one’s own life. Sadly, this time of year can stir feelings of loneliness and loss as well.

In Pope Francis’ The Joy of the Gospel, he memorably calls out “Christians whose lives seem like Lent without Easter.” These Christians not only do themselves harm by depriving themselves of joy and the peace that the world can’t comprehend, but most tragically, they fail to draw others into the light and love of Christ (for there is nothing alluring about a miserable person).

When we enter into the love of God, we find that we are overwhelmed with joy. There will of course be times of duty and when the feelings don’t match the doing. There will also be times of suffering, when we are not “happy,” in the worldly sense. But even during these times, if we allow ourselves, we have access to an inner joy that comes with knowing Christ.

We love God, yes, because it’s right and just, but also because there is a tremendous happiness and joy in loving God for his own sake. If we live this out—and truly believe it—then others will see this anchored joy within us. And if they do, by the grace of God, we can melt hardened hearts this Christmas season, and every season.

--

Excerpted from Saving souls by being merry this Christmas at WordonFire.org 


Español

Salvando almas a través de la alegría esta Navidad

--

Muchos de nosotros nos sentimos inundados de alegría en esta temporada ante la proximidad de la Navidad. Este tiempo festivo es un derroche de júbilo — el reencuentro con amigos y familiares, la agradable nostalgia de las navidades pasadas, el dar y recibir regalos, el aroma que desprenden las delicias salidas del horno y la calidez del afecto.

Sin embargo, esos sentimientos de alegría pueden ser inhibidos por la lista de cosas que tenemos que hacer antes de la llegada del gran día, y el incesante estrés y ajetreo pueden extinguir el espíritu navideño. Puede ser que, atrapados en las innumerables distracciones de la temporada Navideña, en el sonido de villancicos y en el olor a pan de jengibre, no seamos capaces de imaginar la alegría que esta temporada trae al mundo. Por no mencionar, que hay muchas personas que enfrentan la temporada con temor, ya que es bien sabido que las festividades pueden ser un momento especialmente difícil para algunas personas. Dichas ocasiones tan llenas de alegría pueden contrastar con su ausencia en la nuestra. Lamentablemente, esta época del año también puede remover sentimientos de soledad y pérdida.

En La Alegría del Evangelio, el Papa Francisco hace un llamado a los “Cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua”. Estos Cristianos no sólo se dañan a sí mismos privándose de la alegría y la paz que el mundo no puede comprender, sino que trágicamente, no atraen a otros hacia la luz y el amor de Cristo (porque no hay nada atractivo en una persona miserable).

Cuando entramos a la dimensión del amor de Dios, nos damos cuenta que estamos colmados de alegría. Por supuesto habrá momentos en los que tenemos que ocuparnos de nuestras responsabilidades y en los que nuestros sentimientos no coincidan con nuestras acciones. También habrá momentos de sufrimiento, cuando no nos sintamos "felices", en el sentido mundano. Pero incluso durante esos momentos, si nos lo permitimos, tendremos acceso a una alegría interior que nos viene de conocer a Cristo.

Amamos a Dios, sí, porque es justo y necesario, pero también porque hay una tremenda alegría y gozo en amar a Dios por sí mismo. Si vivimos esto — y verdaderamente lo creemos — otros verán esta alegría incrustada dentro de nosotros. Y si lo hacen, por la gracia de Dios, podremos derretir sus corazones endurecidos en esta temporada navideña y en todas las temporadas.

--

Tomado de: WordOnFire.com


 

Media Request Contact

Annette Gonzales Taylor
Director of Communications
(214) 379-2873
agtaylor@cathdal.org