Background Image

FULL News release Details

Pope Francis: South Lawn of the White House Welcoming ceremony

Publish date: Wednesday, September 23, 2015
En Español

--

Mr President,

I am deeply grateful for your welcome in the name of all Americans. As the son of an immigrant family, I am happy to be a guest in this country, which was largely built by such families. I look forward to these days of encounter and dialogue, in which I hope to listen to, and share, many of the hopes and dreams of the American people.

During my visit I will have the honor of addressing Congress, where I hope, as a brother of this country, to offer words of encouragement to those called to guide the nation’s political future in fidelity to its founding principles. I will also travel to Philadelphia for the Eighth World Meeting of Families, to celebrate and support the institutions of marriage and the family at this, a critical moment in the history of our civilization.

Mr. President, together with their fellow citizens, American Catholics are committed to building a society which is truly tolerant and inclusive, to safeguarding the rights of individuals and communities, and to rejecting every form of unjust discrimination. With countless other people of good will, they are likewise concerned that efforts to build a just and wisely ordered society respect their deepest concerns and their right to religious liberty. That freedom remains one of America’s most precious possessions. And, as my brothers, the United States Bishops, have reminded us, all are called to be vigilant, precisely as good citizens, to preserve and defend that freedom from everything that would threaten or compromise it.

Mr. President, I find it encouraging that you are proposing an initiative for reducing air pollution. Accepting the urgency, it seems clear to me also that climate change is a problem which can no longer be left to a future generation. When it comes to the care of our “common home”, we are living at a critical moment of history. We still have time to make the changes needed to bring about “a sustainable and integral development, for we know that things can change” (Laudato Si’, 13). Such change demands on our part a serious and responsible recognition not only of the kind of world we may be leaving to our children, but also to the millions of people living under a system which has overlooked them. Our common home has been part of this group of the excluded which cries out to heaven and which today powerfully strikes our homes, our cities and our societies. To use a telling phrase of the Reverend Martin Luther King, we can say that we have defaulted on a promissory note and now is the time to honor it.

We know by faith that “the Creator does not abandon us; he never forsakes his loving plan or repents of having created us. Humanity still has the ability to work together in building our common home” (Laudato Si’, 13). As Christians inspired by this certainty, we wish to commit ourselves to the conscious and responsible care of our common home.

The efforts which were recently made to mend broken relationships and to open new doors to cooperation within our human family represent positive steps along the path of reconciliation, justice and freedom. I would like all men and women of good will in this great nation to support the efforts of the international community to protect the vulnerable in our world and to stimulate integral and inclusive models of development, so that our brothers and sisters everywhere may know the blessings of peace and prosperity which God wills for all his children.

Mr President, once again I thank you for your welcome, and I look forward to these days in your country. God bless America!


Español

Papa Franciso en la Ceremonia de Bienvenida - Jardín Sur de la Casa Blanca

--

Señor Presidente:

Le agradezco mucho la bienvenida que me ha dispensado en nombre de todos los ciudadanos estadounidenses. Como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias. En estos días de encuentro y de diálogo, me gustaría escuchar y compartir muchas de las esperanzas y sueños del pueblo norteamericano.

Durante mi visita, voy a tener el honor de dirigirme al Congreso, donde espero, como un hermano de este País, transmitir palabras de aliento a los encargados de dirigir el futuro político de la Nación en fidelidad a sus principios fundacionales. También iré a Filadelfia con ocasión del Octavo Encuentro Mundial de las Familias, para celebrar y apoyar a la institución del matrimonio y de la familia en este momento crítico de la historia de nuestra civilización.

Señor Presidente, los católicos estadounidenses, junto con sus conciudadanos, están comprometidos con la construcción de una sociedad verdaderamente tolerante e incluyente, en la que se salvaguarden los derechos de las personas y las comunidades, y se rechaze toda forma de discriminación injusta. Como a muchas otras personas de buena voluntad, les preocupa también que los esfuerzos por construir una sociedad justa y sabiamente ordenada respeten sus más profundas inquietudes y su derecho a la libertad religiosa. Libertad, que sigue siendo una de las riquezas más preciadas de este País. Y, como han recordado mis hermanos Obispos de Estados Unidos, todos estamos llamados a estar vigilantes, como buenos ciudadanos, para preservar y defender esa libertad de todo lo que pudiera ponerla en peligro o comprometerla.

Señor Presidente, me complace que usted haya propuesto una iniciativa para reducir la contaminación atmosférica. Reconociendo la urgencia, también a mí me parece evidente que el cambio climático es un problema que no se puede dejar a la próxima generación. Con respecto al cuidado de nuestra «casa común», estamos viviendo en un momento crítico de la historia. Todavía tenemos tiempo para hacer los cambios necesarios para lograr «un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar» (Laudato si’, 13). Estos cambios exigen que tomemos conciencia seria y responsablemente, no sólo del tipo de mundo que podríamos estar dejando a nuestros hijos, sino también de los millones de personas que viven bajo un sistema que les ha ignorado. Nuestra casa común ha formado parte de este grupo de excluidos, que clama al cielo y afecta fuertemente a nuestros hogares, nuestras ciudades y nuestras sociedades. Usando una frase significativa del reverendo Martin Luther King, podríamos decir que hemos incumplido un pagaré y ahora es el momento de saldarlo.

La fe nos dice que «el Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común» (Laudato si', 13). Como cristianos movidos por esta certeza, queremos comprometernos con el cuidado consciente y responsable de nuestra casa común. OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE 8/2

Los esfuerzos realizados recientemente para reparar relaciones rotas y abrir nuevas puertas a la cooperación dentro de nuestra familia humana constituyen pasos positivos en el camino de la reconciliación, la justicia y la libertad. Me gustaría que todos los hombres y mujeres de buena voluntad de esta gran Nación apoyaran las iniciativas de la comunidad internacional para proteger a los más vulnerables de nuestro mundo y para suscitar modelos integrales e inclusivos de desarrollo, para que nuestros hermanos y hermanas en todas partes gocen de la bendición de la paz y la prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos.

Señor Presidente, una vez más, le agradezco su acogida, y tengo puestas grandes esperanzas en estos días en su País. ¡Que Dios bendiga a América!


 

Media Request Contact

Annette Gonzales Taylor
Director of Communications
(214) 379-2873
agtaylor@cathdal.org

 


Resources for covering the Catholic Church

Full Resolution Images & Graphics 
(Password required)

Graphics Page