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Find Jesus this Christmas

Publish date: Tuesday, December 23, 2014
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It is said that St. Francis of Assisi was the first to set up a Christmas Crèche or Crib scene to remind us of the conditions that surrounded the birth of Jesus. The Crèche has become an indispensable part of our Catholic tradition and more important than any other Christmas symbol because it takes us back to the moment of the Incarnation.

Crèches can be exaggerated depictions of Jesus birth with elaborately costumed figures in wooden or stone buildings, sometimes quite extravagant. That is not the way that it was. Jesus was not born in a house or even a barn or sorts, he was born in a cave in the side of a rocky outcropping near the village of Bethlehem.

People still live in caves in Israel and Palestine, along with their cows and donkeys and probably dogs and cats. Most have feeding troughs for their stock. It is likely that it was in such a manger that the infant Jesus was placed.

I suspect that it was dark,dank, and a bit smelly. The kind of place most us would carefully avoid — a strange place indeed for God’s son to choose to enter the world to say the very least…a back door. Why would he not choose a comfortable home in Jerusalem or even Rome or Alexandria instead of a dank, dark and smelly cave?

Possibly the answer is that Jesus came to those who needed him most…the Anawim…the poor of Yahweh. The late scripture scholar Father Raymond Brown had this to say about the Anawin:

The word Anawim represents a plural from the Hebrew anaw which, along with its cognate ani is a word for 'poor, humble, afflicted...Although this title [Anawim] meaning the 'Poor Ones' may have originally designated the physically poor (and frequently still included them), it came to refer more widely to those who could not trust in their own strength but had to rely in utter confidence upon God: the lowly, the poor, the sick, the downtrodden, the widows and the orphans. The opposite of the Anawim were not simply the rich, but the proud and self-sufficient who showed no need of God or His help.

As we celebrate Christmas (Christ’s Mass) this year, let us imitate Jesus. Go to the Anawim, seek out those whose situation is such that they have only God to rely on. Let us reach out with our hands and hearts and treasure to the lowly, the poor, the sick, the downtrodden, the widows, the orphans, the immigrants and the marginalized.

Don’t go to take Jesus to the Anawim. Go to find Jesus there.

I pray that God our heavenly Father will bless each of you with the joy and peace of Christmas and that your Catholic faith continue to bring you strength and comfort. Merry Christmas!

Image Credit: William Beem on Flickr

Originally published on BishopKevinFarrell.org


Español

Encuentre a Jesús esta Navidad

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Según se dice, San Francisco de Asís fue el primero en poner un Nacimiento o Pesebre Navideño para recordarnos las condiciones alrededor del nacimiento de Jesús. El Nacimiento se ha convertido en una parte indispensable de nuestra tradición Católica y es más importante que cualquier otro símbolo Navideño, ya que nos lleva hasta el momento de la Encarnación.

Los nacimientos pueden llegar a ser representaciones exageradas del nacimiento de Jesús con figuras elaboradamente realizadas en edificios de madera o de piedra, en ocasiones muy extravagantes, lo cual no corresponde a la forma en la que ocurrió. Jesús no nació en una casa o incluso en un granero o algo por el estilo, él nació en una cueva al lado de un afloramiento peñascoso cerca a la aldea de Belén.

En Israel y Palestina hay gente que aún vive en cuevas, junto a sus vacas y burros y con toda probabilidad sus perros y gatos. La mayoría tienen pesebres para alimentar a su ganado, y es muy probable que en uno de esos pesebres haya sido colocado el niño Jesús.

Sospecho que estaba obscuro, húmedo y hasta un poco maloliente. El tipo de lugar que la mayor parte de nosotros cuidadosamente evitamos, de hecho un lugar extraño para que el hijo de Dios decidiera entrar al mundo, lo menos que podemos decir... una puerta trasera. ¿Por qué no elegiría una casa cómoda en Jerusalén o incluso en Roma o Alejandría en lugar de una cueva húmeda, oscura y maloliente?

La respuesta es probablemente que Jesús vino para quienes más lo necesitaban... los anawim... los pobres de Yahvé. El fallecido erudito de las Sagradas Escrituras, Padre Raymond Brown decía de los anawin:

"La palabra anawim representa el plural de la palabra hebrea anaw que, junto a su homólogo ani es una palabra para describir al 'pobre, humilde, afligido’...Aunque este título [anawim] que significa ‘Los Pobres’ puede haber señalado originalmente los fisicamente pobres (y con frecuencia aún los incluye), se refiere más ampliamente a quienes no podían confiar en sus propias fuerzas, y que tuvieron que apoyarse en una absoluta confianza en Dios: los humildes, los pobres, los enfermos, los oprimidos, las viudas y los huérfanos. Lo opuesto a los anawim no eran simplemente ricos, sino también orgullosos y autosuficientes que no mostraron ninguna necesidad de Dios o de Su ayuda."

Este año, al celebrar la Navidad (la Misa del Nacimiento de Cristo), imitemos a Jesús. Vayamos hasta los anawim, hasta aquellos cuya situación es tal que dependen totalmente de Dios. Alcancemos con nuestras manos y corazones y tesoro a los humildes, los pobres, los enfermos, los oprimidos, las viudas, los huérfanos, los inmigrantes y los marginados.

No lleven a Jesús a los anawim. Más bien vayan a encontrarlo ahí.

Le pido a Dios, nuestro Padre celestial, que los llene de bendiciones con la alegría y la paz de la Navidad y que su fe Católica continúe trayéndoles fortaleza y consuelo. ¡Feliz Navidad!

Image Credit: William Beem on Flickr

Originally published on BishopKevinFarrell.org/es


 

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