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Divine Mercy Sunday - April 12th

Publish date: Friday, April 10, 2015
En Español

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The Gospel of the Second Sunday of Easter narrates the wonderful things Christ the Lord accomplished on the day of the Resurrection during his first public appearance: "On the evening of that day, the first day of the week, the doors being shut where the disciples were, for fear of the Jews, Jesus came and stood among them and said to them, 'Peace be with you'. When he said this, he showed them his hands and his side. Then the disciples were glad to see the Lord. Jesus said to them again, "Peace be with you. As the Father has sent me, even so I send you'. And then he breathed on them, and said to them, 'Receive the Holy Spirit. If you forgive the sins of any, they are forgiven; if you retain the sins of any, they are retained'" (Jn 20,19-23).

Origins of Divine Mercy Sunday

Mankind’s need for the message of Divine Mercy took on dire urgency in the 20th Century, when civilization began to experience an “eclipse of the sense of God” and, therefore to lose the understanding of the sanctity and inherent dignity of human life. In the 1930s, Jesus chose a humble Polish nun, St. Maria Faustina Kowalska, to receive private revelations concerning Divine Mercy that were recorded in her Diary. St. John Paul explains:

This was precisely the time when those ideologies of evil, nazism and communism, were taking shape. Sister Faustina became the herald of the one message capable of off-setting the evil of those ideologies, that fact that God is mercy—the truth of the merciful Christ. And for this reason, when I was called to the See of Peter, I felt impelled to pass on those experiences of a fellow Pole that deserve a place in the treasury of the universal Church.
    ~ St. Pope John Paul II, Memory and Identity (2005)

St. Faustina’s Diary records 14 occasions when Jesus requested that a Feast of Mercy (Divine Mercy Sunday) be observed, for example:

My daughter, tell the whole world about My inconceivable mercy. I desire that the Feast of Mercy be a refuge and shelter for all souls, and especially for poor sinners. On that day the very depths of My tender mercy are open. I pour out a whole ocean of graces upon those souls who approach the Fount of My mercy. The soul that will go to Confession and receive Holy Communion shall obtain complete forgiveness of sins and punishment. … Let no soul fear to draw near to Me. … It is My desire that it be solemnly celebrated on the first Sunday after Easter. Mankind will not have peace until it turns to the Fount of My Mercy. (Diary, no. 699)

On May 5, 2000, five days after the canonization of St. Faustina, the Vatican decreed that the Second Sunday of Easter would henceforth be known as Divine Mercy Sunday.

For more reflections on Divine Mercy Sunday, visit USCCB.org.

Plenary Indulgence for Divine Mercy Sunday

With provident pastoral sensitivity and in order to impress deeply on the souls of the faithful these precepts and teachings of the Christian faith, the Supreme Pontiff, John Paul II, moved by the consideration of the Father of Mercy, has willed that the Second Sunday of Easter be dedicated to recalling with special devotion these gifts of grace and gave this Sunday the name, "Divine Mercy Sunday" (Congregation for Divine Worship and the Discipline of the Sacraments, Decree Misericors et miserator, 5 May 2000).

To ensure that the faithful would observe this day with intense devotion, the Supreme Pontiff himself established that this Sunday be enriched by a plenary indulgence, as will be explained below, so that the faithful might receive in great abundance the gift of the consolation of the Holy Spirit. In this way, they can foster a growing love for God and for their neighbor, and after they have obtained God's pardon, they in turn might be persuaded to show a prompt pardon to their brothers and sisters.

A plenary indulgence, granted under the usual conditions (sacramental confession, Eucharistic communion and prayer for the intentions of Supreme Pontiff) to the faithful who, on the Second Sunday of Easter or Divine Mercy Sunday, in any church or chapel, in a spirit that is completely detached from the affection for a sin, even a venial sin, take part in the prayers and devotions held in honour of Divine Mercy, or who, in the presence of the Blessed Sacrament exposed or reserved in the tabernacle, recite the Our Father and the Creed, adding a devout prayer to the merciful Lord Jesus (e.g. Merciful Jesus, I trust in you!");

A partial indulgence, granted to the faithful who, at least with a contrite heart, pray to the merciful Lord Jesus a legitimately approved invocation.

To read the entire decree on Indulgences attached to devotions in honor of Divine Mercy, visit vatican.va.

 

 

 


Español

Domingo de la Divina Misericordia – 12 de Abril

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El Evangelio del Segundo Domingo de Pascua narra las maravillas realizadas por nuestro Señor Jesucristo el día mismo de la Resurrección en la primera aparición pública: "Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: 'La paz esté con ustedes.' Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: 'La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo.' Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: 'Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar'” (Jn 20,19-23).

Origen del Domingo de la Divina Misericordia

La necesidad que tiene la humanidad para el mensaje de la Misericordia divina cobró gran urgencia en el siglo XX, cuando la civilización empezó para experimentar el “eclipse del sentido de Dios” y, por tanto comenzó a perder el entendimiento de la santidad y dignidad inherente de la vida humana. En la década de 1930, Jesús escogió una humilde monja polaca, Sta. María Faustina Kowalska, para que recibiera revelaciones privadas sobre la Misericordia divina que constató en su Diario. San Juan Pablo explica:

Precisamente el tiempo en que surgieron y se desarrollaron esas ideologías del mal como el nazismo y el comunismo. Sor Faustina se convirtió en pregonera del mensaje, según el cual la única verdad capaz de contrarrestar el mal de estas ideologías es que Dios es Misericordia, la verdad del Cristo misericordioso. Por eso, al ser llamado a la Sede de Pedro, sentí la necesidad imperiosa de transmitir las experiencias vividas en mi país natal, pero que son ya acervo de la Iglesia universal.

    ~San Juan Pablo II, Memoria e identidad (2005).

El Diario de Sta. Faustina registra 14 ocasiones en que Jesús le pidió que se celebrara la Fiesta de la Misericordia (Domingo de la Divina Misericordia), por ejemplo

Hija Mía, habla al mundo entero de Mi inconcebible misericordia. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y protección para todas las almas, especialmente para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. .. Que ningún alma tema acercarse a Mí. ... Deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de la Pascua. La humanidad no conocerá la paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia (Diario, 699).

El 5 de mayo de 2000, cinco días después de la canonización de Sta. Faustina, el Vaticano decretó que el Segundo Domingo de Pascua desde ese momento sería conocido como el Domingo de la Divina Misericordia .

Si desea leer reflexiones adicionales acerca del Domingo de la Misericordia, visite USCCB.org

Indulgencia Plenaria para el Domingo de la Divina Misericordia

Con diligente solicitud pastoral, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, para imprimir en el alma de los fieles estos preceptos y enseñanzas de la fe cristiana, impulsado por la dulce consideración del Padre de las misericordias, ha querido que el segundo domingo de Pascua se dedique a recordar con especial devoción estos dones de la gracia, atribuyendo a ese domingo la denominación de "Domingo de la Misericordia Divina" (cf. Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, decreto Misericors et miserator, 5 de mayo de 2000).

Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti").

Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Si desea leer el decreto acerca de las indulgencias que puede recibir el Domingo de la Divina Misericordia, visite vatican.va.


 

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