Catholic Diocese of Dallas

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En Español - Tres acontecimientos que cambiaron la vida de San Francisco de Asís

Three events that changed the life of St. Francis of Assisi

Publish date: Tuesday, October 4, 2016

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On the feast day of St. Francis of Assisi, we reflect on three life-changing events that led to the formation of the Franciscan order.

#1 - The son of a wealthy Italian merchant, Francis was a playboy who experienced a profound conversion after going to war for Assisi, being imprisoned, and enduring a debilitating illness.

When about twenty, Francis went out with the townsmen to fight the Perugians in one of the petty skirmishes so frequent at that time between the rival cities. The Assisians were defeated on this occasion, and Francis, being among those taken prisoners, was held captive for more than a year in Perugia. A low fever which he there contracted appears to have turned his thoughts to the things of eternity; at least the emptiness of the life he had been leading came to him during that long illness. With returning health, however, Francis's eagerness after glory reawakened and his fancy wandered in search of victories; at length he resolved to embrace a military career, and circumstances seemed to favor his aspirations. A knight of Assisi was about to join "the gentle count", Walter of Brienne, who was then in arms in the Neapolitan States against the emperor, and Francis arranged to accompany him.

His biographers tell us that the night before Francis set forth he had a strange dream, in which he saw a vast hall hung with armour all marked with the Cross. "These", said a voice, "are for you and your soldiers." "I know I shall be a great prince", exclaimed Francis exultingly, as he started for Apulia. But a second illness arrested his course at Spoleto. There, we are told, Francis had another dream in which the same voice bade him turn back to Assisi. He did so at once. This was in 1205. Although Francis still joined at times in the noisy revels of his former comrades, his changed demeanour plainly showed that his heart was no longer with them; a yearning for the life of the spirit had already possessed it.

#2 - He renounced his family and riches, and lived a life of radical poverty and service because he believed Christ had asked him to.

One morning in 1208, Francis was hearing Mass in the chapel of St. Mary of the Angels, near which he had then built himself a hut; the Gospel of the day told how the disciples of Christ were to possess neither gold nor silver, nor scrip for their journey, nor two coats, nor shoes, nor a staff, and that they were to exhort sinners to repentance and announce the Kingdom of God. (Luke 9:3)

Francis took these words as if spoken directly to himself, and so soon as Mass was over threw away the poor fragment left him of the world's goods, his shoes, cloak, pilgrim staff, and empty wallet. At last he had found his vocation. Having obtained a coarse woolen tunic of "beast colour", the dress then worn by the poorest Umbrian peasants, and tied it round him with a knotted rope, Francis went forth at once exhorting the people of the country-side to penance, brotherly love, and peace.

#3 - He founded the new mendicant Order of Friars Minor, or Franciscans, and helped found the Poor Clares and the Franciscan Third Order.

The Assisians had already ceased to scoff at Francis; they now paused in wonderment; his example even drew others to him. Bernard of Quintavalle, a magnate of the town, was the first to join Francis, and he was soon followed by Peter of Cattaneo, a well-known canon of the cathedral. In true spirit of religious enthusiasm, Francis repaired to the church of St. Nicholas and sought to learn God's will in their regard by thrice opening at random the book of the Gospels on the altar. Each time it opened at passages where Christ told His disciples to leave all things and follow Him. "This shall be our rule of life", exclaimed Francis, and led his companions to the public square, where they forthwith gave away all their belongings to the poor. After this, they procured rough habits like that of Francis, and built themselves small huts near his at the Porziuncola.

When the number of his companions had increased to eleven, Francis found it expedient to draw up a written rule for them. When this rule was ready the Penitents of Assisi, as Francis and his followers styled themselves, set out for Rome to seek the approval of the Holy See. Pope Innocent III gave a verbal sanction to the rule submitted by Francis and granted the saint and his companions the authority to preach repentance everywhere.

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Credit: Excerpts from "Francis of Assisi" from the Catholic News Service and the Catholic Encyclopedia

 


Español

Tres acontecimientos que cambiaron la vida de San Francisco de Asís

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En la festividad de San Francisco de Asís, reflexionamos en tres eventos que cambiaron su vida y lo llevaron a fundar la orden Franciscana.

#1 - Hijo de un rico comerciante italiano, Francisco fue un casanova que experimentó una profunda conversión después de ir a la guerra, ser encarcelado y soportar una enfermedad debilitante.

Cuando rondaba los veinte años, Francisco salió con sus paisanos a pelear contra los habitantes de Perusa, en uno de tantos combates tan frecuentes entre ciudades rivales de aquel tiempo. En esa ocasión, los soldados de Asís fueron derrotados, y Francisco, que se contaba entre los que fueron capturados, estuvo en cautividad en Perusa durante más de un año. Una fiebre que lo afectó en ese lugar parece que lo hizo orientar sus pensamientos hacia las cosas eternas. Durante su larga enfermedad, se dio cuenta de la vida sin sentido que había llevado hasta entonces. A pesar de ello, en cuanto sanó, despertó en el la sed de gloria y su fantasía volvió a vagar en busca de nuevas victorias. Al fin, decidió abrazar la carrera militar y todo parecía favorecer tales aspiraciones. Un caballero de Asís, Walter de Brienne, quien había tomado las armas contra el emperador en los Estados Napolitanos, estaba por alistarse en "la cuenta noble" y Francisco hizo todos los arreglos para unirse a él.

Los biógrafos narran que la noche antes de partir, Francisco tuvo un extraño sueño en el que él veía un gran salón lleno de armaduras marcadas con la insignia de la Cruz. "Estas"- dijo una voz- "son para ti y tus jóvenes soldados". "Ahora sé que seré un gran príncipe" exclamó Francisco regocijado, mientras se ponía en camino hacia Apulia. Pero una segunda enfermedad detuvo su camino en Espoleto. Se narra que fue ahí donde Francisco tuvo otro sueño en el que se le ordenó regresar a Asís, lo cual cumplió inmediatamente. Era el año 1205. A pesar de que Francisco aún se unía a las ruidosas fiestas de sus antiguos camaradas, la diferencia en su actitud claramente mostraba que su corazón ya no estaba del todo con ellos. Una especie de añoranza acerca de la vida espiritual lo tenía poseído.

#2 - Renunció a su familia y riquezas y vivió una vida de pobreza radical y servicio porque creía que se lo había pedido Christ.

Cierta mañana de 1208, Francisco participaba en Misa en la capilla de Santa María de los Ángeles, cerca de la que él se había construido una choza. El evangelio del día hablaba de cómo los discípulos de Cristo no deben poseer ni oro ni plata, ni viáticos para el viaje, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, y que deberían exhortar a los pecadores al arrepentimiento y la penitencia, y anunciar el Reino de Dios (Lc 9,3).

Francisco tomó esas palabras como si fueran dirigidas directamente a él, de tal modo que en cuanto terminó la misa abandonó lo poco que le quedaba de bienes temporales: sus zapatos, la túnica, el cayado de peregrino y su bolsa vacía. Por fin había encontrado su vocación. Habiendo obtenido una áspera túnica de lana, de "color de bestia", la ropa usada por los más pobres campesinos de Umbría, y atándose una cuerda anudada a la cintura, Francisco se puso inmediatamente en camino, exhortando a la gente del campo a la penitencia, al amor fraterno y la paz.

#3 - Fundó la nueva Orden de Frailes Menores o Franciscanos y ayudó a fundar la Orden de las Hermanas Clarisas y la Tercera Orden Franciscana.

La gente de Asís había cesado de mofarse de Francisco; ahora se detenían asombrados. Su ejemplo incluso atrajo a otros. Bernardo de Quintavalle, un magnate de la localidad, fue el primero que se unió a Francisco. Pronto fue seguido por Pedro Cataneo, un renombrado canónigo de la catedral. Con verdadero espíritu de entusiasmo religioso Francisco reparó la iglesia de San Nicolás y buscó allí descubrir la voluntad de Dios acerca de ellos abriendo tres veces al azar el libro de los evangelios sobre el altar. Cada vez aparecieron pasajes en los que Cristo les decía a sus discípulos que debían dejar todo y seguirlo. "Esta será nuestra regla de vida", exclamó Francisco, y condujo a sus compañeros a la plaza pública, donde ellos entregaron todas sus pertenencias a los pobres. Luego consiguieron hábitos ásperos como el de Francisco, y se construyeron pequeñas chozas cercanas a la de él en la Porciúncula.

Cuando el número de sus compañeros había crecido hasta once, Francisco consideró conveniente escribir una regla para ellos. Una vez redactada la regla, los Penitentes de Asís, como se llamaban a sí mismos Francisco y sus seguidores, marcharon a Roma a buscar la aprobación de la Santa Sede, aunque en ese entonces no era obligatoria aún esa aprobación. Inocencio III dio una autorización verbal a la regla presentada por Francisco y concedió al santo y a sus compañeros salir a predicar el arrepentimiento en todas partes.

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Crédito: Extractos de "San Francisco de Asís" del Catholic News Service y la Enciclopedia Católica