Catholic Diocese of Dallas

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En Español - La Espiritualidad de un Matrimonio Católico

The Spirituality of a Catholic Marriage

Publish date: Monday, February 13, 2017

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Marriage is a sign of Christ’s unbreakable love for his people. “Spirituality” is a way to live out one’s religious beliefs. A spirituality of marriage, therefore, is a way to help husbands and wives live out the vocation of marriage in light of faith. Catholic marriage has a distinctive spirituality that is sacramental, communitarian, and missionary.

Marriage is sacramental because it is a sign of Christ’s unbreakable love for his people. It is communitarian because it creates and deepens a permanent partnership of life and love. It is missionary because in Catholic marriage couples are called to share with others the good news of their relationship in Christ. A spirituality of marriage helps couples shape their attitude toward life and provides a framework for living one’s marriage in the light of faith.

In the Catholic tradition, a “sacrament” is a concrete expression of Christ in the world. The Eucharist, for example, is a sacrament. Within the Eucharistic liturgy, through the words and actions of the priest, the physical signs of bread and wine become Christ really present. Likewise, the Church believes that marriage is a sacrament. In marriage, the couple’s life, love, and witness can make Christ visible to others. All sacramentally married couples are invited to reveal Christ’s loving presence and generous action in the world.

Just as God is a Trinity of persons—a community— marriage also is communitarian. Gaudium et Spes, a document of the Second Vatican Council, states that couples form a permanent, life-giving community. We’ve already described this relationship as sacramental, a sign of Christ’s love in the world. Sacramental couples live as communities that reveal God’s blessings, reach out to heal the brokenness of the family and the world, and share their gifts with those around them.

Couples live as communities when they experience the blessings that come from making a total commitment to another person. Making permanent commitments is becoming rare; sacramental couples demonstrate that it is possible. Another blessing of marriage is children. A couple’s willingness to be open to the gift of children and to demonstrate the generosity and sacrifice necessary to raise them according to gospel values is a real blessing.

Couples also live as communities when they recognize and heal the brokenness in their individual lives and in their life together. Brokenness is a part of everyone’s life; a spouse is in a unique position to heal the pain that inevitably arises in relationship. Couples create sacramental communities when they build a life of sharing—with each other, with their families, with local communities, with the Church. As couples grow in their love for each other, their communities of life and love enrich the larger communities in their lives.

Finally, sacramental marriages are missionary. Part of the joy of a faith-filled marriage is showing others what it means to be in a loving, Christ-centered relationship and making known to others the gift of faithful married life and love. Couples have the potential to show others what it means to embody the life of the Holy Spirit within them. Married couples, while never perfect, are missionary through the witness of their lives and love in the midst of the world. They are characterized by openness to the life of the Spirit within them, by loving service to their neighbors, and by sharing their talents and blessings with and for local and global communities.

As missionaries, married couples can witness gospel values in their daily lives. A spirituality of marriage shows how couples reveal Christ, build community, and reach out to others in love. It is a powerful way to describe how Catholic couples live out their vocation of married life.

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Source: This article was originally published on the USCCB’s For Your Marriage website. Copyright © 2017, United States Conference of Catholic Bishops, Washington DC. All rights reserved.

Image source: Lorraine Marie Photography


Español

La Espiritualidad de un Matrimonio Católico

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El matrimonio es un signo del amor inquebrantable de Cristo por su pueblo. La «espiritualidad» es una manera de vivir nuestras propias creencias religiosas. Una espiritualidad del matrimonio, por lo tanto, es una manera de ayudar a los esposos y esposas a vivir la vocación del matrimonio a la luz de fe. El matrimonio Católico tiene una espiritualidad particular – sacramental, comunitaria y misionera.

El matrimonio es sacramental porque es un signo del amor inquebrantable de Cristo por su pueblo. Es comunitario porque crea y profundiza una alianza permanente de vida y amor. Es misionero porque las parejas en el matrimonio Católico son llamadas a compartir la buena nueva de su relación en Cristo con los demás. Una espiritualidad del matrimonio ayuda a las parejas a moldear su actitud hacia la vida y proporciona un esquema para vivir el matrimonio a la luz de la fe.

En la tradición Católica, un "sacramento" es una expresión concreta de Cristo en el mundo. La Eucaristía, por ejemplo, es un sacramento. Dentro de la liturgia Eucarística, a través de las palabras y acciones del sacerdote, los signos físicos de pan y vino se convierten en Cristo realmente presente. De igual manera, la Iglesia cree que el matrimonio es un sacramento. En el matrimonio, la vida, el amor y el testimonio de la pareja pueden hacer visible a Cristo para los demás. Todas las parejas casadas sacramentalmente son invitadas a revelar la presencia amorosa de Cristo y su acción generosa en el mundo.

Así como Dios es una Trinidad de personas - una comunidad - también el matrimonio es comunitario. Gaudium et Spes, un documento del Concilio Vaticano Segundo, afirma que las parejas forman una comunidad permanente y vivificante. Ya hemos dicho que esta relación es sacramental, un signo del amor de Cristo en el mundo. Las parejas sacramentales viven como comunidades que revelan las bendiciones de Dios, llegan hasta los demás para sanar la ruptura en la familia y el mundo y comparten sus dones con quienes les rodean.

Las parejas viven como comunidades cuando experimentan las bendiciones que llegan al realizar un compromiso total con otra persona. Realizar compromisos permanentes cada vez menos frecuente; sin embargo, las parejas sacramentales muestran que esto es posible. Otra bendición del matrimonio son los hijos. La disposición de la pareja a abrirse al don de los hijos y mostrar la generosidad y el sacrificio necesarios para criarlos según los valores del evangelio es una verdadera bendición.

Las parejas también viven como comunidades cuando reconocen y sanan la fractura presente en su propia vida y en su vida de pareja. Esta fractura es parte de la vida de todos; un cónyuge está en una posición única de sanar el dolor que surge inevitablemente en la relación. Las parejas crean comunidades sacramentales cuando construyen una vida compartida, entre sí, con sus familias, con las comunidades locales, con la Iglesia. Mientras las parejas crecen en su amor mutuo, sus comunidades de vida y amor enriquecen las comunidades más grandes en sus vidas.

Por último, los matrimonios sacramentales son misioneros. Parte de la alegría de un matrimonio lleno de fe es mostrar a otros lo que significa estar en una relación amorosa centrada en Cristo y dar a conocer a los demás el don de un matrimonial fiel lleno de vida y amor. Las parejas tienen el potencial de mostrar a otros lo que significa encarnar en ellos la vida del Espíritu Santo. Las parejas casadas, aunque no son perfectas, son misionera a través del testimonio de su vida y de su amor en el mundo. Se caracterizan por la apertura a la vida en el Espíritu, por el servicio amoroso a su prójimo y por compartir sus talentos y bendiciones con y por las comunidades locales y globales.

Como misioneros, las parejas casadas pueden ser testigos de los valores evangélicos en su vida diaria. Una espiritualidad del matrimonio muestra cómo las parejas revelan a Cristo, edifican comunidad y llegan llenos de amor hasta los demás. Es una manera muy eficaz de describir cómo las parejas Católicas viven su vocación a la vida conyugal.

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Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en la página web de la Conferencia Episcopal (USCCB) For Your Marriage. Derechos de autor © 2017, Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, Washington DC. Derechos reservados.

Fuente de la imagen: Fotografía Lorena Marie 

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