Catholic Diocese of Dallas

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En Español - La necesidad de una reforma migratoria integral

The need for comprehensive immigration reform

Publish date: Friday, February 3, 2017

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The Catholic Church in the United States has long supported reform to our immigration laws that reflect the reality of migration in the world today and respect the dignity of those migrating. Most immigrants are simply looking for an opportunity to support their families or are fleeing from violence and persecution. The Catholic Church does not encourage illegal immigration. Illegal immigration leaves countless people whose labor is essential to us in the shadows in a second class status. Our current laws provide them with no workable path towards legalizing their status. It leaves them vulnerable to exploitation as they are not able to stand up for themselves when treated unjustly. Many are victims of wage theft: either not paid at all or underpaid what they are promised. Many are exploited through trafficking. 

While the Catholic Church in the U.S. does not support illegal immigration, it does support comprehensive immigration reform with the aim of helping immigrants earn lawful permanent residence and addressing the root causes of immigration issues. The Catholic Church opposes “enforcement only” immigration policies such as SB 4 whose measures leave immigrants, legal or otherwise, further in the shadows and more vulnerable to victimization and exploitation. It has the potential to make it difficult or impossible for immigrants to report crimes against themselves or serve as witnesses for crimes committed against others, for fear of facing arrest or deportation. This will affect both documented and undocumented immigrants. The senate bill addresses a symptom of the problem but not the problem itself: the need for comprehensive reform. 

The vast majority of immigrants who have come to the state of Texas have come because they need a job and our vibrant economy has jobs in abundance. Or they come fleeing from violence and persecution. These immigrants are not a threat to our safety; rather, we depend on them and their labor for many basic services. They are members of our parishes. Apprehending and deporting others who are a threat to our safety: cartel members, human traffickers, smugglers and terrorists; should be the focus of our efforts, not making life more difficult for vulnerable, hardworking people, for whom life is already difficult enough.

Let us ask God to guide us and all in our legislature as they consider this sensitive issue, that the result may best serve the good of all in our communities.

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Originally published on BishopGregKelly.org

Image credit: Fr. Lawrence Lew on Flickr.com


Español

La necesidad de una reforma migratoria integral

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Durante mucho tiempo, la Iglesia Católica en los Estados Unidos ha apoyado una reforma a nuestras leyes de inmigración de tal manera que reflejen la realidad de la migración en el mundo actual y respeten la dignidad de los que emigran. La mayor parte de los inmigrantes lo único que buscan es una oportunidad para apoyar a sus familias o se encuentran huyendo de la violencia y persecución. La Iglesia Católica no promueve la inmigración ilegal. La inmigración ilegal deja innumerables personas, cuya labor es esencial para nosotros, en las sombras bajo un estatus de segunda clase. Nuestras leyes actuales no les proporcionan ningún camino viable hacia la legalización de su estatus. Las hace vulnerables a la explotación ya que no son capaces de defenderse cuando son tratadas injustamente. Muchas de ellas son víctimas del robo de sus salarios: en ocasiones no les pagan o no les pagan lo que les prometieron. Muchas de ellas son explotadas a través de la trata de personas.

Aun cuando la Iglesia Católica en los Estados Unidos no apoya la inmigración ilegal, si apoya una reforma migratoria integral que ayude a inmigrantes a obtener la residencia permanente y a abordar la raíz de las causas de los problemas de inmigración. La Iglesia Católica se opone a las políticas de inmigración de “cumplimiento de ley”, tales como la SB 4, cuyas medidas dejan a los inmigrantes, legales o de otro tipo, sumergidos en las sombras y más vulnerables a la victimización y la explotación. Esto tiene el potencial de hacer difícil o imposible que los inmigrantes reporten crímenes contra ellos mismos o sirvan como testigos de crímenes cometidos contra otras personas por temor a enfrentar un arresto o deportación. Esto afectará tanto a los inmigrantes documentados como a los indocumentados. El proyecto de ley del senado aborda un síntoma del problema pero no el problema en sí: la necesidad de una reforma integral.

La gran mayoría de los inmigrantes que han llegado al estado de Texas lo han hecho porque necesitan un trabajo y nuestra vibrante economía cuenta con puestos de trabajo en abundancia. O bien, se encuentran huyendo de la violencia y la persecución. Estos inmigrantes no representan una amenaza para nuestra seguridad; por el contrario, dependemos de ellos y de su trabajo para muchos servicios básicos. Ellos son miembros de nuestras parroquias. Aprehender y deportar a quienes sí representan una amenaza para nuestra seguridad: los miembros de cárteles, traficantes, contrabandistas y terroristas; debería ser el enfoque de nuestros esfuerzos, no el hacer aún más difícil la vida de las personas vulnerables y trabajadoras, para quien la vida ya es lo suficientemente difícil.

Pidámosle a Dios que nos guie y que guie a todos en nuestra legislatura mientras consideran este asunto tan delicado, para que el resultado responda mejor a los intereses de todas las personas en nuestras comunidades.

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Originally published on BishopGregKelly.org

Image credit: Fr. Lawrence Lew on Flickr.com

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