Catholic Diocese of Dallas

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En Español - El Papa Francisco canonizará al Beato Papa Pablo VI, al Beato Oscar Romero y al Beato Nunzio Sulprizio junto a otros cuatro el 14 de octubre.

Pope Francis announced that he will canonize Blessed Pope Paul VI, Blessed Oscar Romero, Nunzio Sulprizio, and four others in October.

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By Sr Bernadette Mary Reis, FSP

In an Ordinary Public Consistory held on Thursday morning, Pope Francis announced that he will canonize Blessed Nunzio Sulprizio on October 14 this year. Blessed Nunzio Sulprizio was born in Pescosansonesco (Italy) on 13 April 1817 and died in Naples (Italy) on 5 May 1836. He was beatified by Pope Paul VI on 1 December 1963.

He will be canonized along with Blessed Pope Paul VI and Blessed Oscar Romero and four others:

Blessed Francesco Spinelli, diocesan priest and Founder of the Institute of the Sister Adorers of the Blessed Sacrament, who born in Milan (Italy) on 14 April 1853 and died at Rivolta d’Adda (Italy) on 6 February 1913.

Blessed Vincenzo Romano, diocesan priest, who was born at Torre del Greco (Italy) on 3 June 1751 and died there on 20 December 1831.

Blessed Maria Caterina Kasper, Foundress of the Institute of the Poor Handmaids of Jesus Christ who was born on 26 May 1820 in Dernbach (Germany) and died there on 2 February 1898.

Blessed Nazaria Ignazia March Mesa (in religion: Nazaria Ignazia di Santa Teresa di Gesù), Foundress of the Congregation of the Misioneras Cruzadas de la Iglesia Sisters who was born in Madrid (Spain) on 10 January 1889 and died in Buenos Aires (Argentina) on 6 July 1943.

Blessed Nunzio Sulprizio

It is fitting that Nunzio Sulprizio, who died at the age of 19, be canonized during the Synod whose theme is Young People, the Faith and Vocational Discernment. Now with the addition of Blessed Nunzio, the canonization will include people from every walk of life: clerical, religious and lay.

Blessed Nunzio was born in Pescosansonesco in Italy in April of 1817. He lost both of his parents while still a child and was brought up by an uncle. His uncle exploited him, not allowing him to go to school, and forcing him to work in his blacksmith shop. Regardless of extreme cold or intense heat, he was forced to carry enormous weights over great distances. He found refuge before the Tabernacle where he would keep Jesus company.

After contracting gangrene in one of his legs, he was sent to a hospital for people with incurable diseases in Naples. He suffered tremendously on account of the pain. Yet, he is known to have said such things as:

Jesus suffered so much for us and by his merits we await eternal life. If we suffer a little bit, we will taste the joy of paradise.
Jesus suffered a lot for me. Why should I not suffer for Him?
I would die in order to convert even one sinner.
When asked who was taking care of him, he would respond: “God’s Providence”.

Once he got better, he dedicated himself to helping other patients. But his health took a sudden turn for the worse. He died from bone cancer in May of 1836 before he reached his 20th birthday.


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Source: vaticannews.va
Image Source: vaticannews.va


Español

El Papa Francisco canonizará al Beato Papa Pablo VI, al Beato Oscar Romero y al Beato Nunzio Sulprizio junto a otros cuatro el 14 de octubre.

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Por María Fernanda Bernasconi

Además de Nunzio Sulprizio, ese día serán canonizados también el Papa Giovanni Battista Montini y Monseñor Oscar Arnulfo Romero; junto a Francesco Spinelli, Sacerdote diocesano, Fundador del Instituto de las Religiosas Adoratrices del Santísimo Sacramento; Vincenzo Romano, Sacerdote diocesano; María Caterina Kasper, Virgen, Fundadora del Instituto de las Pobres Esclavas de Jesucristo y Nazaria Ignazia de Santa Teresa de Jesús, en el siglo Nazaria Ignazia March Mesa, virgen, Fundadora de la Congregación de las Religiosas Misioneras Cruzadas de la Iglesia; quien era española y transcurrió la mayor parte de su vida de apostolado en Bolivia.

Del Beato Nunzio Sulprizio, que vivió grandes sufrimientos con enorme fe y docilidad a la voluntad de Dios, destacamos que había nacido en Pescosansonesco, en la Provincia italiana de Pescara, el 13 de abril de 1817.

En efecto, el 1° de diciembre de 1963, ante numerosos obispos de todo el mundo, presentes en Roma para el Concilio Ecuménico Vaticano II, el Papa Pablo VI, quien también será canonizado el 14 de octubre, al proclamar Beato a  Nunzio Sulprizio, decía en su alocución:

La santidad juvenil

“Nunzio Sulprizio terminó santamente su vida temporal en Nápoles el 5 de mayo de 1836, cuando solamente contaba diecinueve años. En julio de 1859 pío IX lo declaró venerable, en virtud del decreto que introducía el proceso que ahora acaba de terminar, y León XIII, en 1891, declaró heroicas las virtudes del joven de Abruzos, comparando su figura a la de San Luis Gonzaga, con motivo del tercer centenario de la muerte de este santo, por la devoción que Nunzio Sulprizio le dispensó, y por la brevedad con que ambos cerraron el ciclo de su vida en la tierra, distintos en el aspecto histórico y social, los dos jóvenes proporcionan a la Iglesia el gozo y la gloria de una misma virtud: la santidad juvenil”.

Joven y obrero

De la vida del nuevo Beato, el Papa Montini destacaba los principales aspectos característicos de su existencia, a saber: “La corta duración de la vida del Beato Nunzio Sulprizio y el hecho de haber sido obrero durante algunos años, duros y tristes, de su adolescencia, pobre y simple aprendiz en el pequeño taller de un herrero”. Joven y obrero – decía el Papa Pablo VI –, ahí tienen el binomio que creemos define al nuevo Beato; un binomio de tal esplendor e importancia, que sobra para llenar de interés su breve y descolorida biografía”.

¿Puede un joven ser santo?

Y añadía: “No decimos nada de su biografía, pues por su brevedad y sencillez los que no la conozcan la podrán saber fácilmente. Nos preocupa, en cambio, en esta ojeada sintética y fugaz, afirmar que estas dos prerrogativas del nuevo Beato – ser joven y obrero – son compatibles con la santidad. ¿Puede un joven ser santo? ¿Puede un obrero ser santo? Y más interesante será aún si conseguimos probar que este apreciado joven no sólo fue digno de la beatificación en cuanto joven y obrero, sino precisamente porque fue joven y obrero”.

Beatos y santos: espejo para conocernos a nosotros mismos

Por esta razón Pablo VI recordaba cuáles son nuestras condiciones de espíritu cuando presumimos conocer esos tipos humanos singulares, o mejor excepcionales, a quienes llamamos beatos o santos. “Si nos fijamos con detenimiento – afirmaba – cuando estudiamos con el interés de la psicología moderna su vida, inconscientemente estudiamos la nuestra”.

“Los Beatos, los Santos – proseguía – los héroes, los hombres perfectos, nos sirven hoy de espejo para conocernos a nosotros mismos”. Y añadía que su culto “nos lleva a estudiar al hombre, su historia, la conciencia humana de esa eficacia y penetración, que es suficiente de por sí para recomendarlo como sabio y providencial”. De modo que “el estudio de la santidad vivida nos lleva al descubrimiento de las manifestaciones humanas más elevadas y características, y, por tanto, más dignas de atención y asimilación. Es un estudio maravilloso, porque descubre en los elegidos propuestos a nuestra veneración e imitación una identidad fundamental: la naturaleza humana. ‘¿Si éstos o éstas, por qué no yo?’, decimos con San Agustín”.

La Iglesia piensa en los trabajadores

Y dirigiéndose a los trabajadores, Pablo VI les decía que este pobre y sufrido colega suyo les daba un mensaje con muchos temas. “El mensaje del Beato Nunzio Sulprizio es, ante todo, que la Iglesia piensa en ellos, que confía en ellos y los aprecia, que ve en su condición la dignidad del hombre y del cristiano, que el peso mismo de su trabajo es el título para su promoción social y para su grandeza moral”.

A la vez que agregaba que el Beato Nunzio también dice en su mensaje que “el trabajo es sufrimiento y que también tiene necesidad de protección, de asistencia y ayuda para que sea libre y humano, y permita a la vida su legítima expansión”.


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Fuente:vaticannews.va
Fuente de Imagen:vaticannews.va