Catholic Diocese of Dallas

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En Español - Reflexión para el Viernes Santo

Good Friday Reflection

Publish date: Friday, March 30, 2018

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On Good Friday, let us remember the Passion of Jesus Christ and his loving sacrifice for us on the Cross.

“It is love ‘to the end’ that confers on Christ’s sacrifice its value as redemption and reparation,  as atonement and satisfaction. He knew and loved us all when he offered his life. Now, ‘the love of Christ controls us, because we are convinced that one has died for all; therefore all have died.’ No man, not even the holiest, was ever able to take on himself the sins of all men and offer himself as a sacrifice for all. The existence in Christ  of the divine  person of the  Son, who  at once surpasses and embraces all human persons and constitutes himself as the Head of all mankind, makes possible his redemptive sacrifice  for all.” —Catechism of the Catholic Church, no. 616

Lent is ending. The joy of Easter is almost here, but today we still must journey with the Cross. Many of us have chosen to sacrifice something during Lent. However, there are those in the world that do not have that choice;  many struggles to put food on the table, give their children an education, take care of ailing parents,  and much more. Through our own sacrifices, we stand in solidarity with those who struggle as we work to ease their suffering.

One thing we can take away from this Lent and from our encounter with the Passion of Christ is that at the heart of every sacrifice is love. When we freely sacrifice something during Lent, the goal is to do it for the love of God. How can we continue to lovingly sacrifice once Lent is over? One way is to pay attention to the people in your life, while another way is to stand in solidarity with those who suffer while working to ease their burden.

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Source: USCCB.org


Español

Reflexión para el Viernes Santo

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Este Viernes Santo, recordemos la Pasión de Jesucristo y su sacrificio de amor por nosotros en la Cruz.

“El ‘amor hasta el extremo’  (Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida. ‘El amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron’  (2 Co 5,  14). Ningún  hombre  aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio  redentor  por todos”. —Catecismo de la Iglesia Católica, no. 616

La Cuaresma llega a su fin. La alegría de la Pascua ya casi está aquí, pero hoy todavía tenemos que caminar con la Cruz. Muchos de  nosotros    hemos   optado por sacrificar algo durante la Cuaresma. Sin embargo, hay personas en el mundo que no tienen esa opción; muchos luchan para poner comida en la mesa, dar a sus hijos una educación, cuidar de sus padres enfermos y mucho más.  Mediante nuestros propios sacrificios nos solidarizamos con los que luchan a medida que trabajamos para aliviar su sufrimiento.

Una cosa  que podemos  sacar de este  Cuaresma  y  de nuestro encuentro  con la Pasión de Cristo es que el centro de cada sacrificio es el amor.   Cuando sacrificamos libremente algo durante la Cuaresma, el objetivo es que lo haga por el amor de Dios. ¿Cómo podemos seguir sacrificándonos con amor una vez que la Cuaresma haya terminado? Una forma es prestar atención a las personas en tu vida,  y otra manera es solidarizarse con los que sufren mientras trabajas para aliviar su carga.

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Fuente: USCCB.org