Catholic Diocese of Dallas

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En Español - Una Breve Historia de Nuestra Señora de Fátima

A Brief History of Our Lady of Fatima

Publish date: Monday, May 8, 2017

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This year, the Catholic Church celebrates the 100-year anniversary of the events at the Cova da Iria area of Fatima, Portugal, witnessed by three shepherd children who reported that they saw visions of Mary beginning on May 13, 1917, and then again on the 13th day of five subsequent months.

While tending sheep in a field, Lucia dos Santos and her two younger cousins, Blesseds Francisco and Jacinta Marto, reported  seeing a woman dressed in all white, “more brilliant than the sun, shedding rays of light clearer and stronger than a crystal glass filled with the most sparkling water and pierced by the burning rays of the sun.” Calling herself  “Our Lady of the Rosary,” Mary asked the children to pray the Rosary daily for the conversion of sinners. She asked for prayer, penance, and the consecration of Russia to her Immaculate Heart.

On October 13, 1930, Bishop Jose Alves Correia da Silva of the Diocese of Leiria-Fatima announced  the  results  of  the  investigative  commission  and  formally  approved  the  apparitions.  Every pope thereafter has recognized these events and has emphasized the importance of Our Lady of Fatima and the devotion to her Immaculate Heart.

The most spectacular of the apparitions was the sixth and final one on October 13, 1917, when Mary appeared with St. Joseph. A crowd of 70,000 witnessed the sun dance, spin, display in various colors and descend on them, drying their rain-soaked clothes and the land. The sun miracle was reported by people as far as 40 miles away.

Due to the 1918 influenza epidemic, the two younger children did not live long beyond the apparition events. Francisco, ten, requested his first Communion on his deathbed and passed away the following day, April 4, 1919. Jacinta died on February 20, 1920, at age nine after an unsuccessful operation for an abscess in her chest.

Lucia became a postulant at the convent of the Institute of the Sisters of St. Dorothy at Pontevedra, Spain, but later entered the Carmelite convent in Coimbra, Portugal, where she remained until her death in 2005.

Mary had given the children a secret in three parts. The first was a vision of hell. She also spoke of impending war and the need for the consecration of Russia to her Immaculate Heart; otherwise, communist Russia would “spread her errors throughout the world.”

On May 13, 2000, St. John Paul II, at the end of Mass in Fatima with Sister Lucia in attendance, authorized Cardinal Angelo Sodano, Vatican secretary of state, to make a statement regarding the third secret of Fatima, where he related the image of a “bishop clothed in white” getting shot.

After the assassination attempt by Mehmet Ali Agca of Turkey on St. John Paul II in St. Peter’s Square on May 13, 1981 (feast of Our Lady of Fatima), the pope believed that the secret applied to that event.

The next year, he took a bullet fragment that had entered his body and had it placed in the crown of the famed statue of Our Lady of Fatima in Portugal. Sister Lucia herself indicated that she agreed with this interpretation as a prophetic vision of the struggle of atheistic communism against Christianity and the sufferings of those persecuted for their faith.

That day, St. John Paul II made the feast day of Our Lady of Fatima universal by including it in the Roman Missal and beatified the two deceased seers, Jacinta and Francisco. When canonized, they will become the youngest non-martyred saints in church history.

In 2008, Pope Benedict XVI lifted the normal five-year waiting period to begin the canonization process of Sister Lucia dos Santos who died at age 97 in 2005.

Fatima has become an important place of pilgrimage with five million people per year coming to the Basilica of Our Lady of the Rosary, the construction of which began in 1928.

This 100th year of the Fatima apparitions is cause for great joy and celebration, as are anniversaries of any of the very rare, highly approved, and celebrated examples of the miracles found in the Catholic Church. Lourdes, Guadalupe, Divine Mercy, and the Sacred Heart of Jesus visions of St. Margaret Mary Alacoque are examples with papal recognition, canonized visionaries, basilicas, and feast days on the Roman calendar.

It must be remembered by the faithful, however, that these events belong to private revelation as opposed to public revelation, which is meant for all people for all time and has been completed by Christ.

When giving approval to such spectacular supernatural  events,  the  competent  authority—normally the local bishop—is declaring that they are “worthy of belief.”

Catholics are under no obligation to place their belief in such occurrences and may choose to incorporate them into their lives of faith as they wish.

Whatever the significance of the Fatima apparitions for each us personally, the 100-year anniversary of these apparitions is a reminder of the central message of the Gospels, calling us to conversion and bringing us closer to Christ.

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O’Neill is the author of “Exploring the Miraculous,” creator of the website MiracleHunter.com and producer of the new EWTN series “They Might Be Saints,” available on TheyMightBeSaints.com.

This article was originally published on Catholic News Service’s Faith Alive!

Copyright © 2017 Catholic News Service–United States Conference of Catholic Bishops, Washington, DC. All rights reserved. 


Español

Una Breve Historia de Nuestra Señora de Fátima

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Este año, la Iglesia Católica celebra el centenario de los eventos en la zona de Cova da Iria en Fátima, Portugal, presenciados por tres pastorcitos quienes reportaron haber tenido visiones de María a partir del 13 de mayo de 1917 y luego nuevamente el día 13 de los cinco meses subsecuentes.

Mientras pastoreaban las ovejas en un campo, Lucía dos Santos y sus dos primos pequeños, los Beatos Francisco y Jacinta Marto, testificaron haber visto a una mujer vestida de blanco, "más brillante que el sol, derramando rayos de luz más clara y más fuerte que un cristal lleno de agua más chispeante y atravesado por los rayos ardientes del sol". Autoproclamándose "Nuestra Señora del Rosario", María pidió a los niños que rezaran el Rosario diariamente por la conversión de los pecadores. Ella pidió oración, penitencia, y la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón.

El 13 de octubre de 1930, el Obispo José Alves Correia da Silva de la Diócesis de Leiria-Fátima anunció los resultados de la comisión de investigación y aprobó formalmente las apariciones. Todos los papas posteriores han reconocido estos acontecimientos y han enfatizado la importancia de Nuestra Señora de Fátima y la devoción a su Inmaculado Corazón.

La más espectacular de las apariciones fue la sexta y última el 13 de octubre de 1917, cuando María apareció junto a San José. Una multitud de 70,000 presenció el sol bailar, girar, mostrar varios colores y descender sobre ellos, secando sus ropas empapadas por la lluvia, así como la tierra. El milagro del sol fue reportado por personas hasta a 40 millas de distancia.

Debido a la epidemia de gripe de 1918, los dos niños más pequeños no vivieron mucho más allá de los acontecimientos de la aparición. Francisco, de diez años, pidió recibir su primera Comunión en su lecho de muerte y falleció el día siguiente, el 4 de abril de 1919. Jacinta murió el 20 de febrero de 1920, a la edad de nueve años tras una operación infructuosa por un absceso en el pecho.

Lucía se convirtió en postulante en el convento del Instituto de las Hermanas de Santa Dorotea en Pontevedra, España, pero posteriormente entró en el convento Carmelita de Coimbra, Portugal, donde permaneció hasta su muerte en 2005.

María les había entregado a los niños un secreto en tres partes. La primera fue una visión del infierno. También les habló de una guerra inminente y la necesidad de la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón; de lo contrario, la Rusia comunista "difundiría sus errores en todo el mundo".

El 13 de mayo, 2000, San Juan Pablo II, al final de la Misa en Fátima con Sor Lucía presente, autorizó al Cardenal Angelo Sodano, Secretario de estado del Vaticano, hacer una declaración acerca del tercer secreto de Fátima, donde él habló acerca de la imagen de un "obispo vestido de blanco" recibiendo un disparo.

Después del intento de asesinato a San Juan Pablo II por Mehmet Ali Agca de Turquía en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981 (fiesta de Nuestra Señora de Fátima), el Papa atribuyó el secreto a dicho acontecimiento.

El año siguiente, tomó un fragmento de la bala que había entrado a su cuerpo y lo colocó en la corona de la famosa estatua de Nuestra Señora de Fátima en Portugal. La propia Hermana Lucía indicó que estaba de acuerdo con dicha interpretación como una visión profética de la lucha del comunismo ateo en contra del Cristianismo y los sufrimientos de las víctimas que sufren persecución por causa de la fe.

Ese día, San Juan Pablo II hizo universal el día de la fiesta de nuestra Señora de Fátima al incluirlo en el Misal Romano y beatificar a los dos videntes fallecidos, Jacinta y Francisco. Cuando sean canonizados, se convertirán en los santos no mártires más jóvenes en la historia de la Iglesia.

En 2008, el Papa Benedicto XVI suprimió el período normal de espera de cinco años para iniciar el proceso de canonización de Sor Lucía dos Santos, quien murió a los 97 años de edad en 2005.

Fátima se ha convertido en un importante lugar de peregrinación con cinco millones de personas que llegan cada año a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, cuya construcción comenzó en 1928.

Este centenario de las apariciones de Fátima es motivo de gran alegría y celebración, al igual que los aniversarios de cualquiera de los excepcionales, altamente aprobados y celebrados ejemplos de los milagros encontrados en la Iglesia Católica. Lourdes, Guadalupe, Divina Misericordia y las visiones del Sagrado Corazón de Jesús de Santa Margarita María Alacoque, son ejemplos con el reconocimiento papal, visionarios canonizados, basílicas, y días festivos en el calendario Romano.

Sin embargo, debe recordársele a los fieles que estos acontecimientos pertenecen a una revelación privada a diferencia de una revelación pública, la cual está destinada a todas las personas para todos los tiempos y ha sido completado por Cristo.

Al aprobar tales eventos sobrenaturales espectaculares, la autoridad competente — normalmente el obispo local — está declarando que son "dignos de ser creídos".

Los Católicos no tienen obligación alguna de creer en dichas ocurrencias, pero pueden elegir incorporarlas en sus vidas de fe si así lo desean.

Sea cual fuere el significado de las apariciones de Fátima para cada uno de nosotros, el centenario de estas apariciones es un recordatorio del mensaje central de los Evangelios, llamándonos a la conversión y acercándonos a Cristo.

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O ' Neill es el autor de " Exploring the Miraculous ", creador de la página web MiracleHunter.com y productor de la nueva serie EWTN "They Might Be Saints", disponible en TheyMightBeSaints.com.

Este artículo fue publicado originalmente en Faith Alive! de Catholic News Services

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