Catholic Diocese of Dallas

Facebook   Twitter   Facebook    Pinterest   LinkedIn   Vimeo   RSS      

 

En Español - 10 Cosas para Recordar esta Cuaresma

10 Things to Remember For Lent

Publish date: Friday, March 10, 2017

--

Bishop David L. Ricken of Green Bay, Wisconsin, former chairman of the Committee on Evangelization and Catechesis of the U.S. Conference of Catholic Bishops (USCCB), offers “10 Things to Remember for Lent”:

Remember the formula.  The Church does a good job capturing certain truths with easy-to-remember lists and formulas: 10 Commandments, 7 sacraments, 3 persons in the Trinity.  For Lent, the Church gives us almost a slogan—Prayer, Fasting and Almsgiving—as the three things we need to work on during the season.

It’s a time of prayer.  Lent is essentially an act of prayer spread out over 40 days.  As we pray, we go on a journey, one that hopefully brings us closer to Christ and leaves us changed by the encounter with him.

It’s a time to fast.  With the fasts of Ash Wednesday and Good Friday, meatless Fridays, and our personal disciplines interspersed, Lent is the only time many Catholics these days actually fast.  And maybe that’s why it gets all the attention.  “What are you giving up for Lent?  Hotdogs?  Beer?  Jelly beans?”  It’s almost a game for some of us, but fasting is actually a form of penance, which helps us turn away from sin and toward Christ.

It’s a time to work on discipline.  The 40 days of Lent are also a good, set time to work on personal discipline in general.  Instead of giving something up, it can be doing something positive.  “I’m going to exercise more.  I’m going to pray more.  I’m going to be nicer to my family, friends and coworkers.”

It’s about dying to yourself.  The more serious side of Lenten discipline is that it’s about more than self-control – it’s about finding aspects of yourself that are less than Christ-like and letting them die.  The suffering and death of Christ are foremost on our minds during Lent, and we join in these mysteries by suffering, dying with Christ and being resurrected in a purified form.

Don’t do too much.  It’s tempting to make Lent some ambitious period of personal reinvention, but it’s best to keep it simple and focused.  There’s a reason the Church works on these mysteries year after year.  We spend our entire lives growing closer to God.  Don’t try to cram it all in one Lent.  That’s a recipe for failure.

Lent reminds us of our weakness.  Of course, even when we set simple goals for ourselves during Lent, we still have trouble keeping them.  When we fast, we realize we’re all just one meal away from hunger.  In both cases, Lent shows us our weakness.  This can be painful, but recognizing how helpless we are makes us seek God’s help with renewed urgency and sincerity.

Be patient with yourself.  When we’re confronted with our own weakness during Lent, the temptation is to get angry and frustrated.  “What a bad person I am!”  But that’s the wrong lesson.  God is calling us to be patient and to see ourselves as he does, with unconditional love.

Reach out in charity.  As we experience weakness and suffering during Lent, we should be renewed in our compassion for those who are hungry, suffering or otherwise in need. The third part of the Lenten formula is almsgiving.  It’s about more than throwing a few extra dollars in the collection plate; it’s about reaching out to others and helping them without question as a way of sharing the experience of God’s unconditional love.

Learn to love like Christ.  Giving of ourselves in the midst of our suffering and self-denial brings us closer to loving like Christ, who suffered and poured himself out unconditionally on cross for all of us.  Lent is a journey through the desert to the foot of the cross on Good Friday, as we seek him out, ask his help, join in his suffering, and learn to love like him.


Español

10 Cosas para Recordar esta Cuaresma

--

Obispo David L. Ricken de Green Bay, Wisconsin, ex presidente de la Comisión de Evangelización y Catequesis de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), ofrece "10 cosas para recordar para la Cuaresma":

Recuerde la fórmula.  La Iglesia hace un buen trabajo resaltando ciertas verdades fáciles de recordar, listas y fórmulas: 10 Mandamientos, 7 sacramentos, 3 personas en la Trinidad. Para la Cuaresma, la Iglesia nos da casi un lema-oración, el ayuno y la limosna, como las tres cosas que tenemos que trabajar durante la temporada.

Es un tiempo de oración.  La Cuaresma es esencialmente un acto de oración extendido a lo largo de 40 días. Al orar, vamos en un viaje, uno que espero que nos acerca a Cristo y nos ha cambiado por el encuentro con él. 

Es un tiempo para ayunar.  Con los ayunos del Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, comer carne los viernes, y nuestras disciplinas personales intercalados, la Cuaresma es la única vez que muchos católicos en estos días realmente ayunan. Y tal vez por eso se pone toda la atención. "¿Qué estás ayunando por la Cuaresma?: Perritos calientes?  ¿Cerveza? Caramelos de goma?  "Es casi un juego para algunos de nosotros, pero el ayuno es en realidad una forma de penitencia, que nos ayuda a alejarnos del pecado e ir a Cristo.

Es un tiempo para trabajar en la disciplina.  Los 40 días de Cuaresma son también una buena forma de trabajar en la disciplina personal en general. En lugar de renunciar a algo, puede ser haciendo algo positivo. "Voy a hacer más ejercicio. Voy a rezar más. Voy a ser más amable con mi familia, amigos y compañeros de trabajo”.

Se trata de morir a sí mismo.  El lado más serio de la disciplina de Cuaresma es que se trata de más de auto-control - se trata de encontrar aspectos de sí mismos que debemos dejar morir por Cristo. El sufrimiento y la muerte de Cristo son ante todo en nuestras mentes durante la Cuaresma, y que se unen a estos misterios por el sufrimiento, la muerte con Cristo para resucitar en una forma purificada.   

No hacer demasiado.  Es tentador hacer de la Cuaresma un tiempo de reinvención personal, pero lo mejor es que sea sencillo y enfocado. Hay una razón por la que la Iglesia trabaja en estos misterios año tras año. Pasamos toda nuestra vida cada vez más cerca de Dios. No trate de arreglar toda su vida en una sola Cuaresma. Esa es una receta para el fracaso.   

La Cuaresma nos recuerda nuestra debilidad.  Por supuesto, incluso cuando nos fijamos metas sencillas para nosotros mismos durante la Cuaresma, todavía tenemos problemas para cumplirlas. Cuando ayunamos, nos damos cuenta de que quitamos solo una comida de nuestra dieta. En ambos casos, la Cuaresma nos muestra nuestra debilidad. Esto puede ser doloroso, pero reconociendo lo impotente que somos nos hace buscar la ayuda de Dios con renovada urgencia y sinceridad. 

Sea paciente con usted mismo.  Cuando nos enfrentamos con nuestra propia debilidad durante la Cuaresma, la tentación nos causa enojo y frustración. Y me enfado conmigo mismo y digo "Soy una mala persona!" Pero esa esa no es la forma de mejorar. Dios nos está llamando a ser pacientes y vernos a nosotros mismos como Él lo hace, con el amor incondicional.   

Movernos a la caridad.  A medida que experimentamos la debilidad y el sufrimiento durante la Cuaresma, debemos movernos a la compasión por los que tienen hambre, están sufriendo o tienen necesidad. La tercera parte de la fórmula de Cuaresma es la limosna. Es algo más que tirar un par de dólares en la canasta de colecta; se trata de llegar a los demás y ayudarles sin lugar a dudas como una forma de compartir la experiencia del amor incondicional de Dios.   

Aprender a amar como Cristo.  Dar de nosotros mismos en medio de nuestro sufrimiento y abnegación nos acerca a amar como Cristo, que sufrió y se sirvió incondicionalmente en la cruz por todos nosotros. La Cuaresma es una jornada a través del desierto a los pies de la cruz el Viernes Santo, tal como buscamos al Senor, pedimos su ayuda, únete en su sufrimiento, y aprender a amar como él.

Back