Testigos de la Libertad - Ss. Thomas More y John Fisher

6/21/2016

Santos Thomas More y John Fisher fueron hombres del Renacimiento. Llenos de talento y energía, contribuyeron a la erudición humanista en la Inglaterra de comienzos de la era moderna. Además de ejercer su carrera de abogado y funcionario público, Thomas More  escribió tratados teológicos y filosóficos. El Obispo Fisher trabajó como administrador de Cambridge, confrontó el desafío que Martin Lutero presentó a la Europa Católica y, lo más importante, se desempeñó como Obispo de Rochester. En su función pastoral, se destacó por su dedicación a predicar en un tiempo en el que los obispos tendían a enfocarse en la política. Estos hombres fueron brillantes. Ambos sostenían correspondencia con Erasmo, quien ayudó al Obispo Fisher a aprender griego y hebreo, y quien famosamente también se refería a More como un hombre omnium horarium, un hombre de todos los tiempos.

Por encima de todos sus logros, estos hombres dieron testimonio de una profunda fe en Cristo y en su Iglesia. More consideró unirse a la vida religiosa y era perseverante en sus prácticas devocionales. Como hombre casado, se comprometió enteramente a su vocación de padre. En aquel tiempo, la disciplina de los niños tendía a ser severa, pero los hijos de More fueron testigos de su calidez, paciencia y generosidad.

San John Fisher  fue un pastor modelo quien exhibía una notable humildad. Permaneció en la pequeña Diócesis de Rochester durante todo su ministerio episcopal, dedicándose a servir su iglesia local, más que a buscar un ascenso a una diócesis más grande y poderosa.

More y Fisher son muy conocidos por oponerse al divorcio del Rey Enrique. Finalmente, fue su negativa a firmar un juramento de supremacía lo que los llevó a ser ejecutados. El Rey Enrique VIII se autonombró cabeza suprema de la iglesia en Inglaterra, afirmando el poder soberano sobre los Cristianos ingleses. Ellos no aceptaron esta acción ilegítima, y el compromiso con su conciencia los puso en conflicto con el rey. Ellos fueron declarados culpables de traición.

Se dice que cuando More caminaba hacia la horca, expresó: “Muero siendo un buen siervo del rey, pero primero de Dios”. More y Fisher fueron patriotas. Nunca se levantaron para incitar una rebelión ni fomentar una revolución. No fueron traidores. Sin embargo, cuando la ley del rey entró en conflicto con la ley de Cristo, eligieron a Cristo. Estos hombres dieron sus vidas por la libertad de la Iglesia y por la libertad de conciencia. Ellos fueron testigos que ningún gobierno puede reclamar el alma de una persona.

Santo Thomas More  y San John Fisher,
     oren por nosotros, para que sepamos servir a nuestro país,
     ¡Pero primero a Dios!

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Crédito Fotográfico - Our Lady of Victories, Kensington, London; fotografía del Padre Lawrence Lew, OP en Flickr

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