Haciendo nuestro el deseo de Jesús

7/19/2015

por John K. Antony - Diócesis de Little Rock

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.

¿Has visto esa famosa imagen de Jesús, el Buen Pastor, llevando la oveja descarriada sobre sus hombros? Nunca olvidaré la explicación que Dc. Mike Henry, un buen amigo mío, hace de esa imagen, la cual cambió totalmente mi comprensión de la misma. Durante una peregrinación a la Tierra Santa, Dc. Mike escuchó al guía local explicar la forma en la que los pastores guían a sus rebaños de ovejas, algo llamado "crianza de animales." Si una de las ovejas se separa, el pastor va a buscarla, lastima una de sus piernas y luego la pone sobre sus hombros y la lleva de regreso a casa. En otras palabras, el icono muestra un pastor cargando una oveja porque ésta se ha roto la pierna. Esta lección es dolorosa pero necesaria para que las ovejas aprendan a no alejarse.

Pero ahí no termina la historia del guía. Después, durante varias semanas, el pastor mantiene la oveja cerca de él, la lleva consigo a todas partes, la alimenta en su propia mesa, la deja dormir en su tienda y, con gentileza, la cuida durante su enfermedad hasta que se recupera completamente. El dolor que el pastor causó a la oveja, no tiene la intención de lastimarla, sino de evitar que se aleje y sea devorada por los lobos. Es un signo de amor del pastor. Estoy seguro que todo buen padre de familia sabe exactamente cómo se siente el pastor: en ocasiones debes decir "no" a tus hijos, corregirlos e incluso castigarlos. Scott Hahn expresó en una ocasión: "Dios nos ama tal como somos, pero nos ama demasiado como para dejarnos como somos." En otras palabras, al igual que las ovejas todos tenemos la tendencia a alejarnos, pero al igual que el Buen Pastor, Dios nos lleva de regreso a casa, incluso si a veces su amor es un poco doloroso.

Una de las líneas más famosas de toda la Biblia es la primera línea del Salmo 23, el Salmo Responsorial del día de hoy. Este salmo es tan conocido… ¡que hasta los Católicos lo conocen! Dice así, " El Señor es mi pastor, nada me puede faltar." Pero déjenme preguntarles: ¿en qué forma el pastor satisface nuestros deseos? ¿Nos da todo lo que anhelamos y deseamos? O, ¿nos ayuda a disciplinar nuestra voluntad para que deseemos un poco menos, hasta que queramos solamente lo que es bueno para nosotros, hasta que solamente queramos lo que el pastor quiere para nosotros? El domingo pasado fue mi cumpleaños y me regalaron 3 pays de queso hechos en casa, que por cierto, ¡estaban deliciosos! ¿Pero es así como el Buen Pastor satisface mi hambre? ¡Claro que sí! No se crean, estoy jugando - más bien, el Buen Pastor me enseña, a veces de una manera dolorosa, a no poseer todo lo que quiero, sino a querer todo lo que poseo; a reducir mis deseos y solo desear lo que necesito para alcanzar la santidad, hasta hacer mío su deseo.

Había un millonario que recolectaba caimanes vivos. Los tenía en una piscina detrás de su mansión. Él también tenía una hermosa hija, soltera. Un día hizo una gran fiesta, y durante la fiesta anunció: "Mis queridos invitados, tengo una propuesta para todos los hombres presentes. Le daré un millón de dólares, o mi hija en matrimonio, al hombre que sea capaz de nadar en esta piscina llena de caimanes y salga ileso." Tan pronto como terminó de decir la última palabra, se escuchó el sonido de un gran chapuzón. Había un chico en la piscina nadando con todas sus fuerzas. La multitud lo ovacionó. Finalmente, llegó al otro lado de la alberca ileso. El millonario quedó impresionado. Y le dijo, "¡Hijo eso ha sido increíble! ¡Nunca pensé que alguien fuera capaz de hacerlo! Bueno, tengo que cumplir mi palabra. ¿Qué escoges, mi hija o el dinero?" El hombre respondió: "No quiero ni tu hija ni tu dinero, ¡quiero saber quién me aventó el agua!" Así, a veces, el buen pastor nos rompe la pierna, pero a veces nos empuja hacia una piscina llena de cocodrilos. Pero no lo hace para que queramos el dinero o la chica, sino para que sólo lo queramos a él, al igual que el hombre quería a la persona que lo empujó a la piscina.

Amigos, ¿Cómo saben ustedes cuando el Buen Pastor está más cerca de ustedes, cuando los ama más? La mayor parte de las personas contestaría, "¡desde luego que cuando estoy sano, rico y sabio, cuando todo se vuelve rosas!" Bueno, eso es cierto hasta cierto punto, pero me gustaría sugerir que Jesús está aún más cerca de ustedes en los tiempos más difíciles, oscuros y deprimentes. Si soy honesto conmigo mismo, puedo ver cómo la gracia de Dios hace maravillas en los momentos más difíciles de mi existencia: enfermedad, relaciones rotas, exámenes reprobados en la escuela, juegos de softbol perdidos el año pasado, personas durmiendo durante mis sermones. Me he dado cuenta que el Buen Pastor no siempre me da todo lo que quiero para ser feliz, sino que me da todo lo que necesito para ser Santo. Ves, Jesús me ha enseñado a superar mis deseos egoístas hasta que solo lo quiera a él. Y cuando tengo a Jesús, "nada me puede faltar." ¿Puedes escuchar este Salmo de una forma diferente?: “El Señor es mi pastor; ¿nada me puede faltar"? Si tienes a Jesús, ¿qué más puedes querer?

¿Puedo sugerir algunas formas sencillas de poner freno a nuestros apetitos y deseos? Por ejemplo, hacer sacrificios en lo que comemos o bebemos. La semana pasada fui a un restaurante con unos amigos y pedí una ensalada sin aderezo. Dije, "quiero una 'ensalada desnuda'. ¡Es la única vez que digo la palabra desnuda!" Quiero menos preparación. Si estás casado, busca maneras de hacer primero lo que quiere tu cónyuge y después lo que tú quieres. Desea menos que se haga tu voluntad. Deja de tirar tanta comida, ropa, juguetes y cosas. El Papa Francisco nos llama "un cultura del deshecho, que incluso tira gente como bebés pobres y no nacidos. Quieran menos cosas. Reduzcan su "huella de carbono," utilizando menos energía, manteniendo el termostato a 75 en lugar de 68 grados. ¡Es fácil que alguien de la India lo diga! Quieran menos comodidades. Apaguen su teléfono celular y tomen una desviación a las comunicaciones digitales y telecomunicaciones asociadas. Quieran menos estimulación.

Disciplinen su voluntad y frenes su apetito para poder decir el Salmo 23 de una nueva manera, "el Señor es mi pastor; nada me puede faltar." Hasta que solamente anhelen lo que el pastor quiere. Por un momento intenta imaginar a tu hijo de 3 años diciéndote, "mamá y papá, de ahora en adelante sólo quiero lo que ustedes quieran para mí." ¿Se imaginan? Probablemente no. Pero eso es exactamente lo que significa el Salmo 23.

¡Alabado sea Jesucristo, ahora y siempre!

Originalmente publicado por el P. John K Anthony en Facebook, usada con permiso.

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