El Significado del Matrimonio

6/26/2015

El significado del matrimonio y la diferencia sexual

  1. El matrimonio: ¿Cuál es un buen punto de partida?
  2. ¿Dónde se origina el matrimonio?
  3. ¿Qué es el matrimonio?
  4. ¿Por qué no se puede “redefinir” el matrimonio para que incluya a dos hombres o a dos mujeres?
  5. ¿Qué es la diferencia sexual?
  6. ¿No es el matrimonio sólo el amor y el compromiso entre dos personas?
  7. ¿Por qué es importante para el matrimonio el género de la persona?
  8. ¿Qué es lo que hace que el amor entre marido y mujer sea irreductiblemente singular?
  9. ¿Qué es la complementariedad?
  10. ¿Por qué la Iglesia Católica valora tanto al matrimonio?
  11. ¿Dónde puedo aprender más acerca del matrimonio?

 

1. El matrimonio: ¿Cuál es un buen punto de partida?

El mejor punto de partida para entender lo que es un matrimonio, es con la persona humana. Después de todo, el matrimonio es una relación única entre dos personas específicas: un hombre y una mujer.  Debemos preguntar: “Como hombre o como mujer, ¿qué significa ser una persona humana?” Primero, Dios creó al hombre a su imagen; hombre y mujer los creó (ver Gén. 1:27). Esto significa que ellos tienen una gran dignidad y un gran valor. Asimismo, ya que “Dios es amor” (1 Jn 4:8) cada persona—creada a imagen y semejanza de Dios—encuentra su realización amando a los demás.  Segundo, los hombres y las mujeres son personas-cuerpo. El cuerpo—masculino o femenino—es una parte esencial del ser humano. El género no es un concepto adicional o una fabricación meramente social. El cuerpo determina lo que significa amar como una persona humana. Para resumir, cuando pensamos acerca del matrimonio, debemos pensar en quién es la persona humana—creada con una gran dignidad y llamada a amar como una persona-cuerpo, masculino o femenino.

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2. ¿Dónde se origina el matrimonio?

“Es el mismo Dios el autor del matrimonio” (GS, no. 48). Cuando Dios creó a la persona humana a su imagen y semejanza, tanto a hombre como a mujer, Él puso en sus corazones el deseo, y la tarea, de amar—de entregarse por completo a otra persona. El matrimonio es una de dos  maneras en la cual uno puede entregarse totalmente (la otra es la virginidad, dedicándose totalmente a Dios) (ver FC, no. 11). El matrimonio no es algo inventado por la sociedad o por alguna religión—más bien, surge de la persona humana, como hombre y como mujer, y la sociedad y la religión lo afirman y lo apoyan. La verdad del matrimonio es, por tanto, accesible a todos, sin tomar en consideración sus creencias religiosas o la falta de ellas. Tanto la fe como la razón confirman el verdadero significado del matrimonio.

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3. ¿Qué es el matrimonio?

El matrimonio es una relación vitalicia de fidelidad mutua y exclusiva entre un hombre y una mujer, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos (ver CIC, no. 1601; CDC, can. 1055.1; GS, no. 48). El lazo del matrimonio es indisoluble—esto es, perdura “hasta que la muerte nos separe”. En su realidad más profunda, el amor conyugal los hace capaces, tanto al esposo como a la esposa, de entregarse libre y completamente, uno al otro. Debido a su diferencia sexual, los cónyuges realmente pueden convertirse “en una sola carne”, dándose uno al otro “la realidad  del hijo, reflejo viviente de su amor” (FC, no. 14)

El matrimonio entre un hombre bautizado y una mujer bautizada es un sacramento.  Esto significa que el lazo entre marido y mujer es una señal visible del amor expiatorio de Cristo por su Iglesia. Como sacramento, el matrimonio les da a los cónyuges la gracia que ellos necesitan para amarse generosamente uno al otro, imitando a Cristo.

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4. ¿Por qué no se puede “redefinir” el matrimonio para que incluya a dos hombres o a dos mujeres?

La palabra “matrimonio” no es una etiqueta que se le puede colocar a diferentes tipos de relaciones.  Al contrario, “matrimonio” refleja una realidad profunda—la realidad de una unión única, fructífera y para toda la vida que sólo es posible entre un hombre y una mujer.  Así como el oxígeno y el hidrógeno son esenciales para el agua, la diferencia sexual es esencial para el matrimonio.  El intento de “redefinir” el matrimonio para incluir a dos personas del mismo sexo niega la realidad de lo que es un matrimonio.  Es tan imposible como tratar de “redefinir” el agua para que incluya oxígeno y nitrógeno.

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5. ¿Qué es la diferencia sexual?

Diferencia sexual es la diferencia de hombre a mujer y de mujer a hombre. Esta afecta a una persona en todos los niveles de su existencia: genético, biológico, emocional, sicológico y social. La diferencia sexual es una diferencia irreducible. No se parece a ninguna diferencia que hayamos experimentado, ya que ella—y sólo ella—permite la plena unión personal entre marido y mujer, lo cual es algo fundamental en el matrimonio. La diferencia entre los hombres y las mujeres es por el bien de su unión con cada uno. Eso es lo que hace posible la unión conyugal.

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6. ¿No es el matrimonio sólo el amor y el compromiso entre dos personas?

Por supuesto que el amor y el compromiso son importantes para el matrimonio—así como lo son para muchas otras relaciones.  Pero el matrimonio es único pues el compromiso que éste exige se define mejor como una comunión, en donde “serán los dos una sola carne” (Gén 2:24). Sólo un hombre y una mujer en matrimonio pueden convertirse en una comunión de “una sola carne”. La unidad de marido y mujer es tan íntima que de ésta surge un “tercero”, el hijo—una nueva vida que se recibe y se cría con amor. No existe otra relación, no importa cuán amorosa o comprometida, que pueda tener este singular carácter de compromiso—de comunión—que existe dentro del matrimonio, entre un esposo y una esposa.

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7. ¿Por qué es importante para el matrimonio el género de la persona?

El género de la persona es importante para el matrimonio porque el cuerpo es importante para el amor. Mi cuerpo no es simplemente “la conformación de mi piel”. Mas bien, mi identidad como persona (mi “yo”) es inseparable de la realidad de mi cuerpo—yo soy una persona-cuerpo. Como lo dijo el Papa Juan Pablo II, el cuerpo revela a la persona. Esta es una realidad profundamente personal, no sólo un hecho biológico (ver TDC, sec. 9.4). El cuerpo “participa” en cada acción humana, incluyendo la tarea más importante de todas: la de amar. Amar como una persona humana significa amar como un hombre o como una mujer. El matrimonio, la “expresión primera” de amor humano (GS, no. 12), involucra necesariamente la realidad del hombre y de la mujer como personas-cuerpo. El matrimonio es, intrínsecamente, sexo opuesto. “Desechar” el cuerpo, y el género, como algo sin importancia para el matrimonio significa que tratamos al cuerpo como algo sin trascendencia o, en el mejor de los casos, como un objeto o herramienta para ser usada según el placer de uno, en vez del aspecto esencial—y bello—de ser humano y amoroso como una persona humana.  El “desechar” eso ignoraría la esencia misma de lo que es el matrimonio.

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8. ¿Qué es lo que hace que el amor entre marido y mujer sea irreductiblemente singular?

El amor entre marido y mujer conlleva una entrega libre, total, fiel y mutua de sí mismos que no sólo expresa el amor sino que también apertura a los cónyuges a recibir el don de un hijo. En la tierra no existe otra interacción humana como ésta.  Es por eso que las relaciones íntimas se reservan para el amor conyugal—el matrimonio es el único contexto en donde el sexo entre un hombre y una mujer puede manifestar el verdadero lenguaje de la entrega de uno mismo. Por otro lado, el comportamiento sexual entre dos hombres o entre dos mujeres nunca puede llegar a esa unidad que viven marido y mujer, ni estos actos pueden ser dadores de vida. De hecho, es imposible que dos personas del mismo sexo puedan entregarse totalmente una a la otra como lo hacen marido y mujer, en cuerpo y en persona. Por esta razón, tal comportamiento sexual es dañino y es siempre erróneo, ya que es incapaz de expresar auténticamente el amor conyugal—un amor que, por naturaleza propia, incluye la capacidad de entregarse plenamente uno al otro y de recibir exactamente al otro como un don en una comunión plena de mente, cuerpo y espíritu. Por lo tanto, ninguna relación entre dos personas del mismo sexo podría colocarse como igual o análoga a la relación entre marido y mujer.

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9. ¿Qué es la complementariedad?

La “complementariedad” se refiere a la singular—y fructífera—relación entre hombres y mujeres. Tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios. Ambos tienen una gran dignidad y valor. Pero igualdad no significa que sean “idénticos”: un hombre no es una mujer y una mujer no es un hombre. En cambio, “el varón y la mujer son maneras corporales distintas de ser humanos, de estar abiertos a Dios y entre sí” (AV, p.10). Ya que los hombres y las mujeres son “complementarios”, ellos traen diferentes dones a la relación.  En el matrimonio, la complementariedad de marido y mujer es expresada claramente en el acto del amor conyugal, teniendo hijos y siendo padre y madre—acciones que exigen la colaboración—y los singulares dones—de marido y mujer.

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10. ¿Por qué la Iglesia Católica valora tanto el matrimonio?

La Iglesia Católica valora el matrimonio porque el matrimonio, en sí, es un bien esencial y es fundamental para la existencia y el florecimiento humano. Siguiendo el ejemplo de Jesús, la Iglesia valora a toda la persona y a toda la gente.  El matrimonio (o la ausencia de éste) afecta a todos. Hoy en día, personas en todo el mundo están sufriendo por la desintegración de la familia—divorcio, hijos fuera del matrimonio, etc. Nunca el matrimonio es únicamente un asunto “privado”; éste tiene importancia pública y consecuencias públicas. Uno sólo tiene que ver la relación que existe entre las familias donde falta el padre y los jóvenes que están en prisión para darse cuenta que eso es verdad. Además, la propuesta para “redefinir” el matrimonio para que incluya a dos hombres o a dos mujeres es realmente una propuesta para “redefinir” a la persona humana, que causaría el olvido de lo que significa ser un hombre o una mujer. Esto es una injusticia elemental para hombres y mujeres, para los hijos y para los padres y madres. El matrimonio es realmente uno de los más importantes asuntos de justicia social de nuestros tiempos.

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11. ¿Dónde puedo aprender más acerca del matrimonio?

Los videos de la serie Marriage: Unique for a Reason explican en forma artística los aspectos esenciales del matrimonio y cómo, al apoyar al matrimonio, se contribuye al bien común. Vea  “El Matrimonio: Hecho para el amor y la vida”, así como la Guía del espectador y los folletos de recursos.  Visite también la página de los Recursos para leer los documentos de la Iglesia relacionados al matrimonio.

Si desea obtener información adicional, visite Marriageuniqueforareason.org/espanol

 


Lista de las abreviaturas

AV – Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Carta pastoral El matrimonio: El amor y la vida en el plan divino (2009)

CDCCódigo de Derecho Canónico (1983)

CICCatecismo de la Iglesia Católica (1997)

FCPapa Juan Pablo II, Exhortación apostólica Familiaris Consortio (1982)

GS Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et Spes (1965)

TDCPapa Juan Pablo II,  La Teología del Cuerpo  (Se puede leer en el website Vaticano: audiencias 5 sept. 1979 – 28 nov. 1984.)

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