El Combate de la Oración

2/27/2018

“La dificultad habitual de la oración es la distracción. En la oración vocal, la distracción puede referirse a las palabras y al sentido de éstas. La distracción, de un modo más profundo, puede referirse a Aquél, al que oramos, tanto en la oración vocal (litúrgica o personal), como en la meditación y en la oración contemplativa. Salir a la caza de la distracción es caer en sus redes; basta volver a concentrarse en la oración: la distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está apegado. Esta humilde toma de conciencia debe empujar al orante a ofrecerse al Señor para ser purificado. El combate se decide cuando se elige a quién se desea servir”. —CIC, no. 2729
 

La oración requiere tiempo, atención y esfuerzo. .Necesitamos disciplinarnos para lo que los escritores espirituales llaman “el combate de la oración”. Ellos citan problemas tales como la acedia (una clase de pereza) que surge de un comportamiento ascético relajado, un relajamiento que necesita ser corregido. El Tentador intentará alejarnos de la oración. La distracción y la sequedad nos desaniman.

El remedio es la fe, la fidelidad a momentos de oración, la constante conversión del corazón y la vigilancia. La sección del Catecismo titulada “El Combate de la Oración” (CIC, nos. 2725- 2745) responde a muchas preguntas que los principiantes es muy probable que hagan. Sus consejos son prácticos y experienciales. Por ejemplo, la sección trata el tema de la distracción, un gran obstáculo para la mayoría de los principiantes.

Las distracciones interfieren en todas las formas de oración. La tentación a luchar con ellas nos atrapa; lo único que se necesita es volver a la presencia del Señor en nuestros corazones. Una distracción revela nuestros apegos, pero ser humildemente conscientes de esto nos puede llevar a ofrecer a Cristo nuestros corazones para que reciban la purificación que necesitan.

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Luego de la corta lectura, toma unos momentos para reflexionar sobre estas preguntas.

¿Por qué rezas? ¿Cuándo rezas? ¿Cómo rezas?

Si practicas algún tipo de meditación regularmente, ¿cómo la describirías? ¿Qué medios has usado para perseverar en la meditación?

¿Qué estás haciendo para aumentar tu vida de oración? ¿Qué estás aprendiendo de tu lectura espiritual que te ayuda en la oración?

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