Apoyando a los Afectados por el Terremoto de la Ciudad de México

9/21/2017

Done ahora en apoyo de los Sobrevivientes del Terremoto en México

 

Un segundo terremoto golpeó a México el martes, 19 de septiembre, destruyendo edificios y hogares. El terremoto de 7.1 grados de magnitud mató a más de 200 personas, y la cifra de muertos sigue aumentando.

Catholic Relief Services–junto con sus asociados–ha respondido en México tras el terremoto del 7 de septiembre, enfocándose en la reparación de viviendas y alivio inmediato a las familias vulnerables en zonas aisladas fuera de la Ciudad de México.

Tras este segundo terremoto, seguimos evaluando las necesidades y ayudando con la recuperación, reconstruyendo y apoyando a los sobrevivientes de estos dos desastres mortales.

Realice un donativo ahora para ayudar a sus hermanos y hermanas afectados por los terremotos en México. Su donativo ayudará a brindar suministros de emergencia.

El Cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha emitido el siguiente comunicado al pueblo de México:

Una vez más, nuestros corazones se dirigen a nuestros hermanos y hermanas en México, quienes sufrieron un catastrófico terremoto el día de ayer, en el aniversario del terremoto de 1985, el cual cobró la vida de miles de personas. Los estados más afectados fueron Morelos, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Estado de México y la capital, Ciudad de México.

El día de hoy durante su Audiencia General, el Papa Francisco expresó su solidaridad con el pueblo mexicano y suplicó, ‘Elevemos todos juntos nuestra plegaria a Dios para que acoja en su seno a los que han perdido la vida y conforte a los heridos, sus familiares y a todos los damnificados. La Conferencia del Episcopado Mexicano expresó sus condolencias a todos los afectados y destacó el afecto fraterno generoso del que es testigo la nación en sus esfuerzos de respuesta y rescate, ‘Una vez más, estamos siendo testigos de la solidaridad del pueblo de México, que ve en el que sufre a su hermano’.

Nos unimos a ellos en oración y solidaridad, y juntos invocamos la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe, Consoladora de los Afligidos y Madre Misericordiosa.


Una Oración Tras un Terremoto

Señor, en ocasiones como esta,
     cuando nos damos cuenta que el suelo bajo nuestros pies
     no es tan sólido como lo habíamos imaginado,
     te suplicamos tu misericordia.

Cuando las cosas que hemos construido se desmoronan sobre nosotros,
     sabemos demasiado bien lo pequeños que somos en realidad
     en este frágil planeta, siempre cambiante,
     siempre en movimiento, que llamamos hogar.
Sin embargo tú nos prometiste que nunca nos olvidarías.

No nos olvides ahora.

Hoy, muchas personas tienen miedo.
Esperan llenas de miedo el próximo temblor.
Oyen los gritos de los heridos en medio de los escombros.
Deambulan por las calles en estado de shock por lo que ven.
Y llenan el aire polvoriento con lamentos de dolor
     y los nombres de los muertos desaparecidos.

Consuélalos, Señor, en este desastre.
Se su roca cuando la tierra se niegue a permanecer quieta
     y cobíjalos bajo tus alas, cuando las casas ya no existan.

Cubre con tus brazos a quienes murieron este día en forma repentina.
Consuela los corazones de quienes lloran,
     y alivia el dolor de los cuerpos al borde de la muerte.

Atraviesa, también, nuestros corazones con compasión,
     nosotros que desde lejos vemos,
     como los más pobres en este lado de la tierra
     encuentran tan sólo miseria tras miseria.

Muévenos a actuar con rapidez este día,
    para donar generosamente día tras día,
     trabajar siempre por la justicia
     y orar sin cesar por los que no tienen esperanza.

Una vez que el temblor haya cesado,
    las imágenes de la destrucción hayan dejado de llenar las noticias,
     y nuestro pensamiento vuelvan a los rumores cotidianos de la vida,
     no nos olvidemos que todos somos tus hijos
     y ellos, nuestros hermanos y hermanas.

Todos somos obra de tus manos.

Aunque las montañas dejen su lugar
     y las colinas sean arrojadas a la tierra,
     tu amor nunca nos dejará,
     y tu promesa de paz nunca será sacudida.
     Nuestro auxilio me viene del Señor,
     que hizo los cielos y la tierra.

Bendito sea el nombre del Señor,
     ahora y por siempre.

Amén

--

Fuentes: CRS.org y USCCB.org

'Prayer After An Earthquake' Derechos Reservados © 2010, Diana Macalintal, Diócesis de San Jose, CA. Utilizada con permiso.

Crédito Fotográfico: Wikimedia Commons

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