Declaración acerca de la Liturgia y la Influenza Generalizada

1/9/2018

De acuerdo al Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) la actividad de la Influenza continúa incrementándose en los Estados Unidos. El estado de Texas reporta, y el CDC ha verificado, casos generalizados de varios tipos de influenza. La CDC SOLAMENTE recomienda recibir la vacuna inyectable contra la influenza. El spray nasal no es una opción viable para proteger contra los virus de la influenza de este año 2017-2018.

De acuerdo al CDC, las personas con influenza pueden propagarla a otros hasta cerca de 6 pies de distancia, y los expertos piensan que los virus de la influenza se propagan principalmente a través de gotitas "cuando las personas con influenza tosen, estornudan o hablan... y con menos frecuencia una persona también puede contraer influenza al tocar una superficie u objeto que tiene un virus de la influenza y luego se toca la boca o la nariz". (Fuente: sitio web CDC)

En el pasado, el Comité del Culto Divino de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha ofrecido orientación en respuesta a párrocos y personas que cuestionan el uso del cáliz en el que se sirve la Sangre Preciosa de Cristo durante la Misa. Partiendo de esta guía, la Oficina de Culto ofrece las siguientes medidas y pide que los sacerdotes, diáconos y especialmente los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión sean claramente aconsejados e instruidos. Asimismo, los fieles deben ser aconsejados de su responsabilidad individual al tomar la Sangre Preciosa, dependiendo de la situación de su propia salud personal.

Se exhorta a los párrocos a seguir ofreciendo la Sagrada Comunión en la “forma más plena" (cf. IGMR, n. 281) de pan y vino consagrados siguiendo las siguientes recomendaciones:

 

  • Si la salud del celebrante se encuentra comprometida debido a la inminente influenza, el cáliz debe ser restringido solamente al celebrante, con un cáliz adicional para los concelebrantes, lavado con agua y jabón tras haber sido cuidadosamente purificado.
  • Cada individuo debe tomar la decisión de recibir, o no, la Sangre Preciosa. Quienes sospechen de síntomas que puedan indicar una señal inminente de influenza, deben abstenerse de recibir la Sangre Preciosa. Se recomienda recibir únicamente el Cuerpo de Cristo (hostia consagrada) hasta que la persona vuelva a sentirse bien.
  • Los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión deben practicar una buena higiene antes de salir de sus asientos a distribuir el Cuerpo de Cristo y la Sangre Preciosa. En lugar de ritualizar el acto de lavarse las manos en la credenza (lo cual no es parte de la Misa Católica), los ministros deben utilizar un desinfectante de manos a base de alcohol después del Signo de Paz antes del Cordero de Dios (en sus asientos) y enseguida acercarse a realizar su ministerio.
  • Los sacristanes y otras personas que lavan los receptáculos después de cada Misa (tomando en cuenta que el sacerdote, diácono o acólito instituido los deben purificar con anterioridad) deben asegurarse de utilizar detergente y agua caliente para lavar los receptáculos.
  • Para la comunidad parroquial, el Signo de Paz significa su comunión eclesial y caridad mutua antes de recibir la Sagrada Comunión. En muchas parroquias, este rito frecuentemente implica contacto físico como abrazarse o darse la mano. Los párrocos pueden sugerir un gesto más simple (una sonrisa, una inclinación de cabeza) para acompañar el intercambio de palabras de paz de las personas, restringiendo esto solo a la temporada de influenza.

 

Debe tenerse cuidado de evitar la creación de un nuevo rito dentro de la simplicidad intencional para esta parte de la Misa. (Tome en cuenta la oportunidad pastoral catequética que se le presenta en este momento para hablar acerca de la estructura de la Misa [durante la homilía] que se encuentra en el capítulo II de la Instrucción General para el Misal Romano. Este capítulo ofrece una base sólida para la enseñanza de las partes de la Misa).

Tome en cuenta la oportunidad que se presenta a los homilistas de recordar a sus congregaciones acerca de la Presencia Real de Cristo total y plena en los elementos Eucarísticos—la doctrina de la concomitancia. Asimismo, los homilistas pueden considerar esto como una oportunidad para expresar la debida reverencia que debe mostrarse a la Eucaristía al recibir el Cuerpo de Cristo y la Sangre Preciosa. Las Normas para la Distribución de la Sagrada Comunión bajo las Dos Especies (Parte II) se encuentran en la 3ª edición del Missal Romano, después de Instrucción General del Misal Romano.

Si tiene preguntas o inquietudes adicionales, la Oficina de Culto está disponible para responderlas. Esperamos que las implicaciones litúrgicas en referencia a la influenza sean mínimas y se mantengan dentro de una perspectiva razonable.

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