Declaración del Obispo Farrell acerca de Tiroteo a Oficiales de Policía en el Centro de Dallas

7/8/2016

La magnitud de la violencia del jueves en el centro de Dallas es asombrosa. Cinco policías murieron y otros siete oficiales y dos civiles resultaron heridos de gravedad en una avalancha mortal de disparos al término de una marcha pacífica en protesta por los recientes asesinatos de hombres de color en Baton Rouge y Minneapolis.

Nuestra preocupación principal son las familias que perdieron a sus seres queridos en este trágico ataque. Oramos para para que las familias de los muertos y heridos encuentren sanación y consuelo. Se nos recuerda del siempre el peligro latente que enfrentan quienes se dedican a protegeros.

Hemos sido arrastrados por el ciclo de creciente violencia que ya nos ha tocado íntimamente como lo ha hecho con otros en nuestro país y el mundo. La vida de todos es importante: negro, blanco, Musulmán, Cristiano, Hindú. Todos somos hijos de Dios y toda vida humana es preciosa.

No podemos perder el respeto los unos por los otros, por lo que hacemos un llamado a nuestros dirigentes cívicos para dialoguen y trabajen juntos para encontrar una solución razonable a esta escalada de violencia. Supliquemos a Dios nuestro Padre Celestial que toque las mentes y los corazones de todas las personas para que trabajen en forma conjunta para lograr la paz y la comprensión.

Recordemos las palabras del Papa Francisco, “Que la paz de Dios despierte en todos nosotros un auténtico deseo de diálogo y la reconciliación. La violencia no puede ser superada con violencia. La violencia se supera con la paz”.

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Publicado originalmente en BishopKevinFarrell.org

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