Papa Francisco: una fe laboriosa en la caridad

10/14/2014

Este martes por la mañana, el Papa Francisco celebró Misa en la Capilla de la Casa de Santa Marta en el Vaticano. En declaraciones a los fieles siguiendo las lecturas del día, el Santo Padre se centró en la necesidad de una autentica vida Cristiana, diciendo que la fe no sólo es un asunto "cosmético," sino uno de caridad activa. Comentando la lectura del evangelio del día (Lc 11,37-41), en el que San Lucas nos relata la historia de la visita de Nuestro Señor a la casa de un fariseo y sorprende a su anfitrión al omitir las purificaciones rituales estándar, el Papa Francisco subrayó la severa respuesta de Cristo:

“Jesús condena esta espiritualidad cosmética, aparecer como buenos, bellos, ¡pero la verdad adentro es otra cosa! Jesús condena a las personas de buenas modales pero de malos hábitos, esos hábitos que no se ven pero que se hacen a escondidas. Pero la apariencia es justa: esta gente a la que le gustaba pasear por las plazas, hacerse ver rezando, ‘maquillarse’ con un poco de debilidad cuando ayunaba… ¿Por qué el Señor es así? Vean que son dos los adjetivos que usa aquí, pero que están relacionados: avidez y maldad.”

Jesús dirá de ellos “sepulcros blanqueados” en el análogo pasaje del Evangelio de Mateo. Aquí, sin embargo los invita a dar limosna, que ha sido siempre la tradición de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, una vara para medir la justicia.” También Pablo, en la Lectura del día, discute con los Gálatas por el mismo motivo, su apego a la ley. Y también el resultado es idéntico, porque como dijo el Papa, “la ley sola no salva:”

“Lo que vale es la fe. ¿Cuál fe? Aquella que se ‘vuelve laboriosa por medio de la caridad.’ El mismo razonamiento que Jesús da al fariseo. Una fe que no sólo consiste en rezar el Credo: todos nosotros creemos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, en la vida eterna…. ¡Todos creemos! Pero ésta es una fe inmóvil, no activa. Lo que vale en Cristo Jesús es la laboriosidad que viene de la fe, o mejor la fe que se vuelve laboriosa en la caridad, es decir que vuelve a la limosna. Limosna en el sentido más amplio de la palabra: desprenderse de la dictadura del dinero, de la idolatría del dinero. Toda concupiscencia nos aleja de Jesucristo.”

El Papa Francisco evocó un episodio de la vida del Padre Arrupe SJ, Superior General de la Compañía de Jesús entre los sesentas y los ochentas.

Un día, una señora rica lo invitó a cierto lugar para hacerle un donativo monetario para las misiones de los jesuitas en Japón, para las cuales el Padre Arrupe estaba trabajando. La entrega del sobre con el donativo se realizó prácticamente en la puerta y frente a periodistas y fotógrafos. El padre Arrupe relató que había sufrido “una gran humillación,” pero dijo que aceptó el dinero “por los pobres de Japón.” Y cuando abrió el sobre, encontró diez dólares. Preguntémonos – concluyó el Papa – si la nuestra es “una vida Cristiana cosmética, de apariencia o es una vida Cristiana con la fe laboriosa en la caridad:”

“Jesús nos aconseja esto: ‘No hacer sonar la trompeta.’ El segundo consejo: ‘No dar sólo lo que sobra.’ Y nos habla de aquella ancianita que dio todo lo que tenía para vivir. Y elogia a aquella mujer por haber hecho esto. Y por hacerlo un poco a escondidas, quizá porque se avergonzaba de no ser capaz de dar más.”

(de Radio Vaticana)


Fuente: News.va
Crédito de la Imagen: CNS photo/Paul Haring

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