Mensaje del Obispo Kevin Farrell - Como Podemos Ayudar a los Refugiados

9/10/2015

Mi Querido Pueblo de Dios,

Cada uno de nosotros se ha conmovido profundamente al ver las imágenes y escuchar en las noticias relatos de los refugiados que huyen de Siria, Irak y otras partes del Medio Oriente.  Estos hombres, mujeres y niños deben abandonar sus hogares debido a la inestabilidad política, guerra, persecución religiosa, hambre, violación y asesinato. Esto es una tragedia humana que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial.  Los niños, quienes deben vivir en un ambiente familiar estable, jugando con sus amigos y recibiendo una educación, viven llenos de miedo y se preguntan dónde dormirán y donde encontrarán alimento.  Algunos de ellos son arrancados del seno familiar y vendidos como esclavos.  Las familias realizan viajes peligrosos en embarcaciones precarias para cruzar el Mar Mediterráneo en busca de seguridad en Europa.  Muchos de ellos se han ahogado al tratar de realizar dicha travesía. Es difícil comprender que esto esté sucediendo en nuestros tiempos.

La causa principal de este sufrimiento humano es ISIS.  Personas de todas las religiones, incluso Musulmanes, sufren bajo su tiranía.  La mayor parte de la energía de ISIS está dirigida en eliminar completamente el Cristianismo del área.

Sacrificio masivo de comunidades Cristianas, decapitación de hombres y mujeres y simulacros de crucifixiones, son tan sólo una parte de la campaña de terror de ISIS.  Antiguos monumentos Cristianos, iglesias y monasterios, algunos de los cuales se remontan al tercer siglo de nuestra era, están siendo bombardeados con el propósito de erradicar cualquier rastro del Cristianismo.

El sufrimiento se agudiza en Siria desde que estalló la guerra civil.  En 1991 había 1.5 millones de Cristianos en Irak.  En la actualidad se estima que hay tan solo 500,000 y algunos dicen que solamente 150,000.  Hace un siglo, en el Líbano, el 80 por ciento de la población era Cristiana; hoy en día, dicha población  es menor al 40 por ciento tras años de conflicto, incluyendo el reciente secuestro de 13 monjas.

En respuesta a la crisis de refugiados, el Papa Francisco hizo un llamado a las parroquias y comunidades religiosas europeas para que adopten a una familia de migrantes.  Asimismo, él anunció que cada una de las dos parroquias del Vaticano adoptará una familia de migrantes.  Estos son ejemplos concretos de lo que significa poner en práctica las exigencias del Evangelio.  Nuestro Bendito Señor dijo que cuando vestimos al desnudo, damos techo al indigente, alimentamos al hambriento y damos la bienvenida al forastero, lo estamos haciendo por él y seremos recibidos en el Reino de los Cielos.

Nuestra solidaridad hacia nuestros hermanos y hermanas de nuestra fe y otras profesiones de fe, en una parte del mundo donde existe un esfuerzo evidente por eliminarlos, es algo que simplemente no podemos ignorar.  El mal ha ocurrido en la historia porque la gente buena no asume una posición a tiempo para detenerlo.  Hay ocasiones en que todos debemos levantar nuestras voces.  Siempre que nos sea posible pongámonos en contacto con nuestros líderes políticos, con quienes forman la opinión pública y con los medios de comunicación, e informémosles de la necesidad de concientizar la opinión pública acerca de esta tragedia y de la persecución de Cristianos en esta convulsionada parte del mundo.

También podemos elevar nuestras voces a Dios.  En cualquier lugar que los grupos se reúnan en oración, ya sea rezando el Rosario, asistiendo a una hora Santa en adoración ante el Santísimo Sacramento o asistiendo a Misa diaria, pongamos en oración a nuestros hermanos y hermanas sufrientes.

Catholic Relief Services y Caritas han comenzado a auxiliar a estas víctimas que huyen del peligro.  Le pedimos sea generoso y ayude siempre que se haga una petición de donativos.  Encontrará un enlace a Catholic Relief Services visitando www.cathdal.org. En el pasado, las parroquias de nuestra diócesis mostraron el verdadero espíritu Cristiano dando la bienvenida a las familias del Sur de Vietnam tras la guerra y, más recientemente, a quienes huyeron del Huracán Katrina.  Ojala que todos seamos capaces de mostrar ese mismo espíritu en todas las formas posibles a quienes ahora se encuentran sufriendo en el Medio Oriente.

Que elevemos una petición a Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos, para que ella guarde en su amoroso abrazo a nuestros hermanos y hermanas que padecen tal sufrimiento en la actualidad.

Fielmente en Cristo,

Excelentísimo Kevin J. Farrell, D.D.
Obispo de Dallas

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Publicada originalmente en BishopKevinFarrell.org


Apoye a las Familias que huyen de un Medio Oriente destrozado por el conflicto

Le pedimos que ore por las familias afectadas por la violencia aterradora. Y que donen generosamente para fortalecer la respuesta a los conflictos en el Medio Oriente y la crisis de refugiados.

 

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