Madres Heroicas de la Biblia

5/11/2017

El Día de la Madre recordamos llenos de amor a nuestras madres físicas o espirituales y debemos honrarlas por lo que son y por todo lo que han hecho por nosotros. Hay otras madres, sin embargo, que también merecen ser honradas. Son las madres de la Biblia que a través de su maternidad han contribuido a la fundación y edificación de la Iglesia. La Biblia contiene relatos de mujeres heroicas cuyas acciones virtuosas pavimentaron el camino para el cumplimiento del plan de salvación de Dios.

Aunque la Virgen María es la madre más conocida de la Biblia, este Día de la Madre vale la pena mencionar a otras cuatro mujeres, considerando especialmente la manera en que su maternidad impactó al Pueblo de Dios.

La primera es la madre de los siete hijos que perecieron todos a manos del malvado Rey Antíoco, en el Segundo Libro de los Macabeos, por negarse a violar la ley de Dios y comer carne de cerdo (2Mc 7).

Esta madre sin nombre fue el epítome de la nobleza, dándoles a sus hijos la fortaleza para sufrir la muerte en nombre de Dios. Ella sabía que morir les daría vida y que elegir vivir sucumbiendo al rey les traería la muerte.

La siguiente es Noemí, esposa de Elimélec y madre de Majlón y Quilión (Ru 1,1-18). Tras la muerte de los tres hombres, Noemí quedó sola, salvo por sus dos nueras, Orpá y Rut. Antre la amenaza de una hambruna, Noemí pidió a las dos mujeres que regresaran a sus tierras natales, donde probablemente encontrarían comida y nuevos maridos que cuidarían de ellas.

En su situación desesperada, Noemí podría haberles rogado que se quedaran con ella. En lugar de hacerlo, nos muestra un ejemplo de prudencia y bondad anteponiendo el bienestar de sus nueras al suyo.

Jochebed fue la madre de Miriam, Aarón y Moisés. Era una mujer decidida, ingeniosa y completamente dedicada a sus hijos. Cuando el Faraón ordenó que todos los bebés hebreos varones fueran asesinados al nacer, Jochebed logró esconder a Moisés y ponerlo en una canasta sin rumbo en el Nilo.

Miriam espiaba al niño, asegurándose que la hija del Faraón lo encontrara. Según la sugerencia de la niña, la princesa aceptó que Jochebed amamantara y cuidara a Moisés (Ex 2,2-10).

¡Qué difícil debe haberle resultado a Jochebed entregar a su hijo! Sin embargo, era mucho mejor renunciar a él que verlo morir.

Cuando conoció a Rachel, Jacob se enamoró de ella a primera vista y terminó sirviendo a su padre durante 14 años para obtener su mano en matrimonio. Lamentablemente, Rachel era estéril y lamentó su infertilidad. Ella deseaba ser madre tan desesperadamente que un día le dijo a Jacob: "Dame hijos, porque si no, me muero" (Gn 30,1).

Dios finalmente le concedió su deseo haciéndola la madre de José y de Benjamin. Su ardiente deseo de engendrar hijos terminó en el sacrificio supremo—muerte en el parto. Rachel es un ejemplo primordial de una mujer dedicada totalmente a la maternidad—tanto en la vida como en la muerte.

Al honrar a nuestras madres físicas y espirituales en este Día de la Madre, quizás podríamos honrar a las madres de la Biblia, quienes desempeñaron un papel vital de lo que somos en la actualidad.

Fenelon es un escritor autónomo de Milwaukee. Su sitio web es margefenelon.com.

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Este artículo fue publicado originalmente en Faith Alive! de Catholic News Services

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