Primer Domingo de Adviento

11/24/2015

El Adviento es un tiempo de promesa, cumplimiento, anticipación y preparación. Y no me refiero a las decoraciones, fiestas y regalos que nos mantienen ocupados durante esta temporada, sino al Adviento original, de los siglos que pasaron en espera de Jesús, el Mesías.

Se dice que la palabra Adviento en la antigüedad se refería a la próxima visita de un rey u otra personalidad importante (del Latin ad venire significa "venir a"). Cuando los Cristianos comenzaron a celebrar la fiesta de la Natividad en el siglo cuarto, la venida del Rey de Reyes, la palabra Adviento fue elegida para describir el tiempo de preparación para ese día de fiesta.

El Primer Domingo de Adviento, Jeremías, el profeta renuente, hace hincapié en el tema de anticipación cuando nos dice "Llegarán los días –oráculo del Señor– en que yo cumpliré la promesa que pronuncié acerca de la casa de Israel y la casa de Judá".

Los profetas siempre hablaban en términos contemporáneos. Para ellos el Mesías o Ungido sería un descendiente de David, el prototipo de Rey. La "rama" o descendencia de la Casa de David tendría los atributos de su antecesor y "practicaría el derecho y la justicia" (Jer 22,3).

La palabra latina venire es parte de otro tema importante del Adviento, la Alianza, que es una combinación del latín co (junto) y venire (venir) porque el primer Adviento fue un tiempo de espera del cumplimiento de la alianza en la que Dios se unió al Pueblo de Israel.

La alianza que Dios hizo con Abraham (Gen 17) y renovó con David (2 Sam 7) está al corazón de las Escrituras Hebreas; una historia de la alianza pronunciada por Dios, rota por Israel y restaurada por Dios.

«Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo. Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones» (Sal 89,5).

Leeremos los Libros de los Profetas y los Salmos para descubrir cómo promesa, alianza, anticipación y preparación describen las esperanzas del pueblo elegido de Dios durante sus siglos de espera.

El leer los Profetas y Salmos mientras nos preparamos para celebrar la venida del Rey de Reyes, nos permitirá experimentar algunos de los sentimientos que experimentaron quienes vivieron el Primer Adviento.

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