Ayuno y Abstinencia durante Cuaresma

2/17/2015

De la Oficina de Culto de la Diócesis Católica de Dallas:

Los Católicos entre los 18 y 59 años están obligados a ayunar el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.  Además, todos los Católicos 14 años de edad y más deberán abstenerse de comer carne el Miércoles de Ceniza, Viernes Santo y todos los viernes de Cuaresma.  El ayuno como ha sido explicado por los obispos de los Estados Unidos significa participar de solo una comida completa.  Algunos alimentos (no igualando una comida completa) están permitidos en el desayuno, alrededor del mediodía o en la noche-- dependiendo del horario en el que la persona decida ingerir su alimento principal.

La abstinencia prohíbe el uso de carne, pero no de huevos, productos lácteos o condimentos hechos a base de grasa animal.  La abstinencia no incluye los jugos de la carne y alimentos líquidos hechos de carne.  De tal modo que los alimentos como caldo de pollo, consomé, sopas cocidas o con sabor a carne, salsas de carne o salsas, así como especias o condimentos hechos a base de grasa animal no están prohibidos (está permitido utilizar margarina y manteca de cerdo).


Una Reflexión en Referencia al Ayuno Cuaresmal

— por el Reverendo Daniel Merz, Director Asociado, USCCB Secretariado de Culto Divino

En la Iglesia primitiva y, en menor medida aún en la actualidad, hubo dos ayunos. Hubo un "ayuno total" que precedió todas las grandes fiestas o eventos sacramentales.  El nombre antiguo de este ayuno fue "statio" del verbo "sto, stare" permanecer vigilante, en guardia o en vigilia.

El segundo ayuno fue un ayuno de abstinencia de ciertos alimentos, por ejemplo, carnes o grasas.  Esto fue más un acto de auto-disciplina y auto-control.  El ayuno "statio" era total y un medio total de vigilar y esperar... por algo.  El ayuno de abstinencia era más general y personal, para ayudarse a sí mismo a ser más disciplinado o tener más auto-control.

El ayuno total aún se mantiene en la actualidad antes de la recepción de la Sagrada Comunión.  Siguiendo la Sagrada Comunión, el ayuno total cesa porque Jesús afirmó explícitamente que no ayunemos cuando el novio está aquí, en otras palabras, por lo que nos hemos mantenido en  vigilia ya ha llegado, la espera ha terminado.  Por otro lado, el ayuno de abstinencia es permitido el domingo debido a que la continuidad de la abstinencia puede ser importante para que ésta sea eficaz.

Estas observaciones iniciales, entonces, nos muestran que la Eucaristía es siempre el fin de una preparación.  Que es siempre el cumplimiento de una expectativa. En la Iglesia Ortodoxa durante la Cuaresma celebran la Eucaristía sólo sábado y domingo. Sin embargo, debido a que miércoles y viernes son días de ayuno total, esos dos días también son días para el servicio de Comunión (Liturgia de los Regalos PreSantificados) que se llevan a cabo durante la noche, es decir, después del día de preparación.  El ayuno siempre es preparatorio.

Pero, ¿cómo llegó el ayuno a ser un medio importante de preparación para la Eucaristía y de aprendizaje de la virtud a través de la auto-disciplina?  El ayuno Cristiano es revelado en una interdependencia entre dos eventos en la Biblia: el "rompimiento del ayuno" por Adán y Eva; y el "mantenimiento del ayuno" por Cristo al inicio de su ministerio.

La "caída" de la humanidad lejos de Dios y hacia el pecado comenzó comiendo.  Dios proclamó un ayuno de la fruta de un solo árbol, el árbol del conocimiento del bien y el mal (Gn 2,17), y Adán y Eva lo rompieron.  Aquí el ayuno está conectado al misterio mismo de la vida y la muerte, de la salvación y la condenación.

El alimento perpetúa la vida en este mundo físico, que está sujeto a decadencia y muerte.  Sin embargo, Dios "no ha hecho la muerte.” (Sab 1,13)  La humanidad, en Adán y Eva, rechazó una vida dependiente de Dios por una dependiente “solamente de pan" (Dt 8,3; Mt 4,4; Lc. 4,4). El mundo le fue dado al hombre como una especie de alimento, como un medio de vida, pero "la vida" debe vivirse en comunión con Dios, no como alimento ("Su Dios es el vientre." Fil 3,19).

La tragedia no consiste en que Adán haya comido, sino que haya ingerido el alimento como un fin en sí mismo, "aparte" de Dios y para ser independiente de Él.  Creyendo que el alimento tenía vida en sí mismo y por lo tanto él podría ser "como Dios.”  Y puso su fe en el alimento.  Esta clase de existencia parece basarse en el principio que el hombre de hecho "sólo vive de pan."

Cristo, sin embargo, es el nuevo Adán.  Al principio de su Ministerio en el Evangelio de San Mateo, leemos: "Cuando había ayunado 40 días y 40 noches, sintió hambre.”  El hambre es el estado en el que nos damos cuenta que dependemos de algo — cuando nos enfrentamos a la pregunta fundamental: "¿de qué depende mi vida?"  Satanás tentó a Adán y a Cristo, diciéndoles: Come, porque el hambre es una prueba que dependes totalmente del alimento, que tu vida está en el alimento.  Adán creyó y comió.

Cristo le dijo, " El hombre NO vive solamente de pan" (Mt. 4,4; Lc. 4,4).  Esto nos libera de una dependencia total en el alimento, en la materia, en el mundo.  Por lo tanto, para el Cristiano, el ayuno es el único medio por el cual el hombre recupera su verdadera naturaleza espiritual.  Para que el ayuno sea efectivo, el espíritu debe ser parte de él.

El ayuno cristiano no se refiere a perder peso.  Es una cuestión de oración y el espíritu. Y debido a eso, porque es verdaderamente un lugar del espíritu, el verdadero ayuno puede llevar a la tentación, debilidad, duda e irritación.  En otras palabras, será una verdadera lucha entre el bien y el mal, y es muy probable que vayamos a fallar muchas veces en estas batallas.  Pero el descubrimiento mismo de la vida Cristiana como "lucha" y "esfuerzo" es un aspecto esencial del ayuno.

La tradición Cristiana puede nombrar por lo menos siete motivos para ayunar:

  1. Desde el principio, Dios ordenó un ayuno, y el pecado entró en el mundo porque Adán y Eva rompieron el ayuno.
  2. Para el Cristiano, el ayuno, en última instancia, se refiere al ayuno del pecado.
  3. El ayuno revela nuestra dependencia de Dios y no de los recursos de este mundo.
  4. El ayuno es una forma antigua de prepararnos para la Eucaristía — el más auténtico de los alimentos.
  5. El ayuno es preparación para el bautismo (y todos los sacramentos) — para la recepción de la gracia.
  6. El ayuno es una forma de ahorrar para darlo a los pobres.
  7. El ayuno es una forma de auto-disciplina, castidad y restricción de los apetitos.

 

Este artículo se basa en parte en los escritos de Alexander Schmemann, "Notes in Liturgical Theology," St. Vladimir's Seminary Quarterly, Vol. 3, No. 1, Winter 1959, pp. 2-9

Fuente: USCCB.org (traducido por la DIocésis de Dallas).

 

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