¿Por qué el Corazón de Jesús? Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

6/23/2017

En el Sagrado Corazón de Jesús está el símbolo y la imagen expresa del amor infinito de Jesucristo que nos mueve a amarlo en correspondencia. - Papa León XIII

La iglesia, gobernada y educada por el Espíritu Santo, ha aprobado y recomendado la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. En nuestra época, en la que habita mucha indiferencia religiosa, con una caridad un poco apagada, Jesús muestra al mundo Su Sagrado Corazón como el símbolo del amor infinito de Dios, símbolo de Su generoso amor sacrificado por los hombres. Jesús muestra Su Divino Corazón como un horno cuyos ardientes rayos de amor son capaces de reanimar la fe y reavivar el amor en los corazones fríos e ingratos.

¿Por qué el Corazón de Jesús? Porque en todas las lenguas, en todas las edades, el corazón es considerado como el símbolo natural del amor y el afecto. ¿Qué símbolo más natural y expresivo hay, pues, del amor excesivo de Jesús que Su Sagrado Corazón?

El objeto directo y material de la devoción al Sagrado Corazón es el Corazón mismo real y físico de Jesús - su Corazón de carne, el corazón viviente y amoroso de nuestro Bendito Señor. Un corazón que late en Su Divino pecho en el momento de la Encarnación; el Corazón que nos amó durante la vida de Jesús en la tierra, que derramó su sangre hasta la última gota en el Monte Calvario; el Corazón beatificado ahora glorioso en el Cielo que sigue habitando entre nosotros en el Santísimo Sacramento; el Corazón siempre unido a la Persona del Verbo Divino, a quien debemos adoración y homenaje supremos.

Fiesta del Sagrado Corazón

El viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés es la Fiesta del Sagrado Corazón que trae a la mente todos los atributos de Su Divino Corazón mencionados anteriormente. Muchos Católicos se preparan para esta fiesta comenzando una Novena al Sagrado Corazón en la Fiesta de Corpus Christi, que es el jueves de la semana anterior. En la fiesta del Sagrado Corazón, podemos obtener una indulgencia plenaria con las condiciones habituales* realizando un Acto de Desagravio al Sagrado Corazón.

Acto de Desagravio al Sagrado Corazón

¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

* La indulgencia plenaria sólo se puede obtener una vez al día. Pero, para conseguirla, además del estado de gracia, es necesario que el fiel

  • tenga la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial;
  • se confiese sacramentalmeпte de sus pecados;
  • reciba la Sagrada Eucaristía (ciertamente, es mejor recibirla participando en la santa misa, pero para la indulgencia sólo es necesaria la sagrada Comunión);
  • ore según las intenciones del Romano Pontífice.

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Fuente: www.sistersofcarmel.com/devotion-to-the-sacred-heart-of-jesus.php

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