Catholic Diocese of Dallas

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En Español - Sta. Teresa de Ávila y la Necesidad de Perseverar

St. Teresa of Ávila and the Need to Persist

Publish date: Friday, October 14, 2016

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By Fr. Steve Grunow
Word On Fire Ministries

Tomorrow, on October 15th, the Church celebrates the holiness of St. Teresa of Avila, a doctor of the Church and a master of the Christian spiritual life.

Teresa was born in the year 1515 and her life spanned the great tumult and upheaval of the historical epoch known as the Reformation: the tenuous unity of a fractious Europe, called Christendom, had been divided by the Protestant movement and suspicion of heresy kept the Church on the defensive. Spain was rising as a world power and its monarchy would not permit religious rancor and debate to curtail their ambitions for a global empire.

And yet, the Church was in need of reform. The faithful were under-catechized and beleaguered by theological debates. Some of the great monasteries and religious houses seemed far too worldly in their concerns. 

Teresa had accepted a vocation as a vowed religious and lived this vocation as a member of the Carmelite Order. These communities of men and women accepted the evangelical counsels of poverty, chastity and obedience, but also sought to live them in great austerity and simplicity of life. Through the extremity of their asceticism, the Carmelites would become living images of Christ who emptied himself of Divine Glory and accepted a human nature with all its limitations and sufferings. This was the Carmelite ideal.

Teresa discerned that the Carmelite ideal of austerity and simplicity was being subverted by many men and women in her community. She burned with a passion to live the Carmelite way as she believed it had been intended at its beginning. 

This passion became action and Teresa launched a reform of the Carmelite Order that insisted on a return to the foundational principles of their rule of life and which emphasized a radical witness of austerity and simplicity. Her efforts were controversial and her attempts at reform were resisted.

Teresa persisted. Even commenting at one low point to the Lord that if her experiences were indicative of how Christ treated his friends it was no wonder he had so few!

The saint’s persistence would ultimately have positive effect as new and reformed houses of men and women were established that manifested the radicality of Carmelite spirituality.

Times change and yet much remains constant throughout the ages. The reform and renewal of religious life belongs to the Church today as much as it belonged to the Church of the past. Rather than merely gripe and wring our hands about the challenges of the times into which the Lord has placed us, let us pray the Christ might raise up from our own families saints like Teresa of Avila who will through their witness and example bring about a reform and renewal of vowed religious life.

But let us remember as we pray for these saints to arrive that we might be ready to meet them when they come. If they are the least bit like Teresa of Avila they are going to come to us with great expectations, insist that we make sacrifices and compel us to accept the demands of the Gospel without hesitation or complaint.

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Originally published on WordOnFire.org

Image Source: Fr. Lawrence Lew on Flickr
("The entrance hall of the convent of the Incarnation in Avila has this charming depiction of St Teresa of Avila, painted during her lifetime.")

 


Español

Sta. Teresa de Ávila y la Necesidad de Perseverar

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Por el Padre Steve Grunow
Ministerios Word On Fire

El 15 de Octubre, la Iglesia celebra la santidad de Santa Teresa de Ávila, doctor de la Iglesia y maestra de la vida espiritual Cristiana.

Teresa nació en el año 1515 y su vida ocurrió durante el gran tumulto y agitación de la época histórica conocida como la Reforma: la frágil unidad de una Europa rebelde, llamada Cristiandad, había sido dividida por el movimiento protestante y la sospecha de herejía mantuvo la iglesia a la defensiva. España se estaba levantando como una potencia mundial y su monarquía no permitiría que el rencor religioso y el debate restringieran sus ambiciones de convertirse en un imperio global.

Y sin embargo, la Iglesia necesitaba una reforma. Los fieles recibían una catequesis muy pobre y eran asediados por debates teológicos. Algunos de los grandes monasterios y casas religiosas parecían demasiado mundanos en sus preocupaciones.

Teresa había aceptado una vocación religiosa profesada y vivió esta vocación como miembro de la Orden Carmelita. Estas comunidades de hombres y mujeres aceptaron los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, pero también intentaron vivir en gran austeridad y sencillez. A través de la extremidad de su ascetismo, los Carmelitas se convertirían en imágenes vivas de Cristo, quien se despojó de la Gloria Divina y aceptó una naturaleza humana con todas sus limitaciones y sufrimientos. Este fue el ideal Carmelita.

Teresa discernió que el ideal Carmelita de austeridad y sencillez estaba siendo desvirtuado por muchos hombres y mujeres en su comunidad. Le quemaba una pasión por vivir la manera Carmelita como creía que había sido destinada desde sus inicios.

Esta pasión se convirtió en acción y Teresa puso en marcha una reforma de la Orden Carmelita que insistía en un retorno a los principios fundacionales de su regla de vida y que destacó un testimonio radical de austeridad y simplicidad. Sus esfuerzos fueron controversiales y su intento por realizar una reforma fue contrarrestado.

Teresa persistió. Incluso diciéndole al Señor que si sus experiencias eran indicativos de cómo Cristo trataba a sus amigos, ¡no le extrañaba que tuviera tan pocos!

La persistencia de la santa tendría, en última instancia, un efecto positivo en el establecimiento  de casas nuevas y reformadas de hombres y mujeres que manifestaron la radicalidad de la espiritualidad Carmelita.

Los tiempos cambian, sin embargo muchas cosas permanecen constantes a lo largo de los siglos. La reforma y renovación de la vida religiosa pertenecen a la Iglesia actual tanto como pertenecieron a la Iglesia del pasado. En lugar de simplemente quejarnos y preocuparnos por los desafíos de los tiempos en los que el Señor nos ha puesto, oremos para que Cristo eleve, en nuestras propias familias, santos como Teresa de Ávila que traigan, a través de su testimonio y ejemplo una reforma y renovación de la vida religiosa profesada.

Sin embargo, recordemos mientras oramos porque lleguen esos santos para que estemos listos para reunírnosles cuando lleguen. Si son al menos un poquito como Teresa de Ávila van a llegar a nosotros con grandes expectativas, insistiendo que hagamos sacrificios y nos exijan aceptar las exigencias del Evangelio sin vacilación ni queja.

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 Originalmente publicado en WordOnFire.org

Fuente de la Imagen: Fr. Lawrence Lew on Flickr
 («El vestibulo del convento de la Encarnación en Ávila tiene esta encantadora pintura de Santa Teresa de Ávila, pintada durante su vida».)