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En Español - Papa Francisco: La Piedad es abrazar a Dios y al prójimo llenos de verdadero amor, no de falsa devoción

Pope Francis: Piety is embracing God, others with real love, not fake devotion

Publish date: Wednesday, June 4, 2014

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By Carol Glatz
Catholic News Service

VATICAN CITY (CNS) -- Being pious is not squeezing one's eyes shut to the world and putting on a sweet little angel face, Pope Francis said.

Piety is opening up one's heart to God and one's arms to embrace everyone as brothers and sisters, he said June 4 at his weekly general audience.

"The gift of piety that the Holy Spirit gives us makes us meek; it makes us peaceful, patient and at peace with God in gentle service to others," he said.

Under a cloudless bright sunny sky in St. Peter's Square, Pope Francis continued a series of audience talks about the seven gifts of the Holy Spirit: wisdom, understanding, counsel, fortitude, knowledge, piety and fear of the Lord.

Focusing on the gift of piety, the pope said he wanted to clarify its meaning right away "because some people think that being pious is closing your eyes, putting on a sweet angel face, isn't that right? To pretend to be a saint" and holier than thou.

But piety is recognizing "our belonging to God, our deep bond with him, a relationship that gives meaning to our whole life and keeps us resolute, in communion with him, even during the most difficult and troubled moments" in life, he said.

This personal bond with the Lord is not created out of obligation or force, he said; it is "a relationship lived from the heart," a friendship that "changes our life and fills us with enthusiasm and joy," gratitude, praise and "authentic worship of God."

"When the Holy Spirit helps us sense the presence of the Lord and all of his love for us, it warms our heart and drives us almost naturally to prayer and celebration," the pope said.

Once people experience the loving relationship of God as father, "it helps us pour out this love onto others and recognize them as brothers and sisters," Pope Francis said.

Piety is about identity and belonging, he said, that is why it renders people "truly capable of being joyful with those who are happy; to cry with those who weep; to be near those who are alone or in distress; to correct those in error; to console the afflicted; to welcome and come to the aid of those in need."

Citing a verse from St. Paul's Letter to the Romans (8:14-15), the pope said the spirit of God is about kinship -- a spirit of adoption, not "a spirit of slavery to fall back on into fear."

"Let us ask the Lord that the gift of his Spirit overcome our fears and uncertainties, our restless and impatient spirit, too, and that it may make us joyous witnesses of God and his love."

The pope asked that people pray they could adore God in a genuine, not forced or fake, way, and to be in service to others "with gentleness and also a smile."

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The text of the pope's audience remarks in English is available online at www.vatican.va/holy_father/francesco/audiences/2014/documents/papa-francesco_20140604_udienza-generale_en.html

The text of the pope's audience remarks in Spanish is available online at www.vatican.va/holy_father/francesco/audiences/2014/documents/papa-francesco_20140604_udienza-generale_sp.html

 

 


Source: CatholicNews.com

 


Español

Papa Francisco: La Piedad es abrazar a Dios y al prójimo llenos de verdadero amor, no de falsa devoción

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CIUDAD DEL VATICANO -- Durante la audiencia general del primer miércoles de junio, en una límpida Plaza de San Pedro bajo el sol primaveral, y ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países, el Papa Francisco dedicó su catequesis al don de la piedad, como don del Espíritu Santo, que se refiere a nuestra relación con Dios, al auténtico espíritu religioso de confianza filial, que nos permite rezar y darle culto con amor y sencillez, como un hijo que habla con su padre.

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

Hoy queremos examinar un don del Espíritu Santo que a menudo viene mal entendido o considerado de una manera superficial, y que en cambio toca el corazón de nuestra identidad y de nuestra vida cristiana: es el don de la piedad.

Hay que dejar claro que este don no se identifica con tener compasión por alguien, tener piedad del prójimo, sino que indica nuestra pertenencia a Dios y nuestro profundo vínculo con Él, un vínculo que da sentido a toda nuestra vida y nos mantiene unidos, en comunión con Él, incluso en los momentos más difíciles y atormentados.

1. Este vínculo con el Señor no debe interpretarse como un deber o una imposición: es un vínculo que viene desde dentro. Se trata, en cambio, de una relación vivida con el corazón: es nuestra amistad con Dios, que nos ha dado Jesús, una amistad que cambia nuestras vidas y nos llena de entusiasmo y alegría. Por esta razón, el don de la piedad suscita en nosotros, sobre todo, gratitud y alabanza. Es éste, en realidad, el motivo y el sentido más auténtico de nuestro culto y de nuestra adoración. Cuando el Espíritu Santo nos hace sentir la presencia del Señor y de todo su amor por nosotros, nos reconforta el corazón y nos mueve de forma natural a la oración y la celebración. Piedad, por tanto, es sinónimo de auténtico espíritu religioso, de confianza filial con Dios, de aquella capacidad de rezarle con amor y sencillez que caracteriza a los humildes de corazón.

2. Si el don de la piedad nos hace crecer en la relación y en la comunión con Dios y nos lleva a vivir como sus hijos, al mismo tiempo nos ayuda a derramar este amor también sobre los otros y a reconocerlos como hermanos. Y entonces sí que seremos movidos por sentimientos de piedad – ¡no de pietismo! - hacia quien nos está cerca y por aquellos que encontramos cada día.¿Por qué digo no de pietismo? porque algunos piensan que tener piedad es cerrar los ojos, hacer cara de estampita, ¿así no? y también fingir el ser como un santo, ¿no? No, este no es el don de la piedad. En piamontés nosotros decimos: hacer la “mugna quacia”, éste no es el don de piedad ¡eh! De verdad seremos capaces de gozar con quien está alegre, de llorar con quien llora, de estar cerca de quien está solo o angustiado, de corregir a quien está en error, de consolar a quien está afligido, de acoger y socorrer a quien está necesitado. Hay una relación, muy, muy estrecha entre el don de piedad y la mansedumbre. El don de piedad que nos da el Espíritu Santo nos hace apacibles. Nos hace tranquilos, pacientes, en paz con Dios, al servicio de los otros con apacibilidad.

Queridos amigos, en la Carta a los Romanos, el apóstol Pablo afirma: “Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el Espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios: “¡Abba, Padre!” (Rm 8, 14-15). Pidamos al Señor que el don de su Espíritu pueda vencer nuestro temor, nuestras incertidumbres, incluso nuestro espíritu inquieto, impaciente y pueda hacernos testimonios gozosos de Dios y de su amor. Adorando al Señor en la verdad y también en el servicio a los próximos, con mansedumbre y también con la sonrisa, que siempre el Espíritu nos da en la alegría. Que el Espíritu Santo nos dé a todos nosotros este don de la piedad. Gracias.

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 El texto de las declaraciones de la audiencia papal en inglés se encuentran disponibles visitando: www.vatican.va/holy_father/francesco/audiences/2014/documents/papa-francesco_20140604_udienza-generale_en.html

 El texto de las declaraciones de la audiencia papal en espaóol se encuentran disponibles visitando: www.vatican.va/holy_father/francesco/audiences/2014/documents/papa-francesco_20140604_udienza-generale_sp.html

 

Fuente: Radio Vaticano