Catholic Diocese of Dallas

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En Español - Primer Domingo de Adviento

First Sunday of Advent

Publish date: Saturday, November 28, 2015

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Advent is a time of promise, fulfillment, anticipation and preparation. No, I am not referring to the decorations, parties and gifts that keep us busy this season, I am writing about the original Advent, the centuries spent waiting for Jesus, the Messiah.

It is said that the word Advent in ancient times referred to a forthcoming visit from a king or other important person (the Latin ad venire means “to come to”). When Christians began celebrating the Feast of the Nativity in the late fourth century, the coming of the King of Kings, the word Advent was chosen to describe the time of preparation for the feast day.

On the First Sunday of Advent, Jeremiah, the reluctant prophet, emphasizes the theme of anticipation when he says "The days are coming, says the Lord, when I will fulfill the promise I made to the house of Israel and Judah."

Prophets always spoke in contemporary terms. For them the Messiah or Anointed One would be a descendant of David, the ideal King. The "shoot" or offspring of the House of David would have the attributes of his ancestor and "do what is right and just in the land".

That Latin word venire is part of another important Advent theme, Covenant, which is a combination of the Latin co (together) and venire (to come) because the first Advent was a time of awaiting fulfillment of God's covenant binding Him to Israel.

God’s covenant with Abraham (Gen 17) and renewed with David (2 Sam 7) is the heart of the Hebrew Scriptures; they are a history of its being given by God, broken by Israel and restored by God.

“My mercy is established forever; my faithfulness will stand as long as the heavens. I have made a covenant with my chosen one; I have sworn to David my servant: I will make your dynasty stand forever and establish your throne through all ages.” (Psalm 89:3-5)

We are going to look to the prophets and the Psalms to discover how promise, covenant, anticipation and preparation described the hopes of God's chosen people during their centuries of waiting.

Reading the prophets and Psalms as we prepare to celebrate the coming of the King of Kings will enable us to experience some of the feelings of those who experienced the First Advent.

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Originally published at www.bishopkevinfarrell.org

 


Español

Primer Domingo de Adviento

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El Adviento es un tiempo de promesa, cumplimiento, anticipación y preparación. Y no me refiero a las decoraciones, fiestas y regalos que nos mantienen ocupados durante esta temporada, sino al Adviento original, de los siglos que pasaron en espera de Jesús, el Mesías.

Se dice que la palabra Adviento en la antigüedad se refería a la próxima visita de un rey u otra personalidad importante (del Latin ad venire significa "venir a"). Cuando los Cristianos comenzaron a celebrar la fiesta de la Natividad en el siglo cuarto, la venida del Rey de Reyes, la palabra Adviento fue elegida para describir el tiempo de preparación para ese día de fiesta.

El Primer Domingo de Adviento, Jeremías, el profeta renuente, hace hincapié en el tema de anticipación cuando nos dice "Llegarán los días –oráculo del Señor– en que yo cumpliré la promesa que pronuncié acerca de la casa de Israel y la casa de Judá".

Los profetas siempre hablaban en términos contemporáneos. Para ellos el Mesías o Ungido sería un descendiente de David, el prototipo de Rey. La "rama" o descendencia de la Casa de David tendría los atributos de su antecesor y "practicaría el derecho y la justicia" (Jer 22,3).

La palabra latina venire es parte de otro tema importante del Adviento, la Alianza, que es una combinación del latín co (junto) y venire (venir) porque el primer Adviento fue un tiempo de espera del cumplimiento de la alianza en la que Dios se unió al Pueblo de Israel.

La alianza que Dios hizo con Abraham (Gen 17) y renovó con David (2 Sam 7) está al corazón de las Escrituras Hebreas; una historia de la alianza pronunciada por Dios, rota por Israel y restaurada por Dios.

«Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo. Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones» (Sal 89,5).

Leeremos los Libros de los Profetas y los Salmos para descubrir cómo promesa, alianza, anticipación y preparación describen las esperanzas del pueblo elegido de Dios durante sus siglos de espera.

El leer los Profetas y Salmos mientras nos preparamos para celebrar la venida del Rey de Reyes, nos permitirá experimentar algunos de los sentimientos que experimentaron quienes vivieron el Primer Adviento.